Minona
Poeta fiel al portal
Entraste en la sala vacía
donde sólo esperan
los enfermos del alma,
porque te duele como nunca.
Y en la sala las puertas
están cerradas, aunque
una sombra se mueve
detrás de la luz que se cuela
por las rendijas, por las esquinas
igual que una araña.
Se entreabre un poco y
la estancia te deslumbra
de soledad. No hay manos,
ni bocas, ni cuerpos calientes
pero si unos ojos agrandados
te estudian, te escupen papeles
explican con colores metálicos
que todo es normal,
dadas las circunstancias,
que tu pecho no encuentre el latido
habitual y tu alma
ahora parezca la de un niño
hambriento.
Por eso te duele.
Te duele hasta morir.
donde sólo esperan
los enfermos del alma,
porque te duele como nunca.
Y en la sala las puertas
están cerradas, aunque
una sombra se mueve
detrás de la luz que se cuela
por las rendijas, por las esquinas
igual que una araña.
Se entreabre un poco y
la estancia te deslumbra
de soledad. No hay manos,
ni bocas, ni cuerpos calientes
pero si unos ojos agrandados
te estudian, te escupen papeles
explican con colores metálicos
que todo es normal,
dadas las circunstancias,
que tu pecho no encuentre el latido
habitual y tu alma
ahora parezca la de un niño
hambriento.
Por eso te duele.
Te duele hasta morir.