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Salario Cotidiano

PANYU DAMAC

Poeta asiduo al portal
Abro cual gaveta para revisar el corazón...
No, no es el mío, ni joyas, ni perdones guardo yo.

Oro tieso, perpetrado en tu sudor,
piedra fina, reloj muerto, y un poco de sazón

para tu piel, que sale de la carne
y me enseña lo que soy.

De ti estoy hecho, ¿mi costilla?
con ella fabricaron una quilla,
y para colmo encima le encaramaron el convertidor,

que como polvo de musas vuelve los huesos
y a la mujer da el poder
de transformar al hombre en polvo.

Conviérteme en horma de tu amor
antes que en el aguardador de tus besos,
que ya he visto antes bajar el agua dormirte al sol.

Agarra felizmente como moras
de esta boca las mentiras,
que filosas, quebradizas son:
ácidas negras y espinosas
si las comes crudas te pueden aclarar la voz.

Se me ocurrió de repente
que sabía lo que tenía que decirte;
lo siento, tan sólo he imaginado que te quiero
pero desde que peleé ayer con mi sombra
en el espejo he prometido corregirme.

¿Qué decirte?,
que es más sencillo permanecer de tu lado
que salir a destrozar el mundo en nombre tuyo...


Si el mundo aunque parezca igual será olvidado.
Quizás sea mejor estar fuera para entonces,
y por si acaso no quiere perdonarnos el diluvio
te recomiendo que llevemos abrigo y pantalones.

Que la miseria, el horror, la banalidad y el miedo
vienen importados, con etiqueta auténtica,
porque no son para nada falsos...

Comamos ven, te invito antes unos tragos,
de penca, alcohol de “panela” y hierbas
que he descubierto tienen serenando los vecinos.

Si te caen pesados no te preocupes,
desayunaremos, tú las naranjas y yo las peras.
Mirándonos bien las caras
silenciaremos convencidos,
me dirás qué pasa reaccionando
¿acaso no es hoy lunes?

Y te responderé ¿de veras?,
que hemos evolucionado
y los días vienen también etiquetados.

¿Porqué pones esa cara,
acaso alguien más te espera?
Quédate un poco más conmigo,
y yo te daré cuanto deseas.
Quizás no sea correcto pagarte la jornada,
intentaré llamar a tu jefe,
y decirle que he cometido la patada
de dejarte aquí encerrada,
y que por mi culpa no irás más en minifalda,
por que así como tú estás hoy
te prefiero a la mañana.
 
Abro cual gaveta para revisar el corazón...
No, no es el mío, ni joyas, ni perdones guardo yo.

Oro tieso, perpetrado en tu sudor,
piedra fina, reloj muerto, y un poco de sazón

para tu piel, que sale de la carne
y me enseña lo que soy.

De ti estoy hecho, ¿mi costilla?
con ella fabricaron una quilla,
y para colmo encima le encaramaron el convertidor,

que como polvo de musas vuelve los huesos
y a la mujer da el poder
de transformar al hombre en polvo.

Conviérteme en horma de tu amor
antes que en el aguardador de tus besos,
que ya he visto antes bajar el agua dormirte al sol.

Agarra felizmente como moras
de esta boca las mentiras,
que filosas, quebradizas son:
ácidas negras y espinosas
si las comes crudas te pueden aclarar la voz.

Se me ocurrió de repente
que sabía lo que tenía que decirte;
lo siento, tan sólo he imaginado que te quiero
pero desde que peleé ayer con mi sombra
en el espejo he prometido corregirme.

¿Qué decirte?,
que es más sencillo permanecer de tu lado
que salir a destrozar el mundo en nombre tuyo...


Si el mundo aunque parezca igual será olvidado.
Quizás sea mejor estar fuera para entonces,
y por si acaso no quiere perdonarnos el diluvio
te recomiendo que llevemos abrigo y pantalones.

Que la miseria, el horror, la banalidad y el miedo
vienen importados, con etiqueta auténtica,
porque no son para nada falsos...

Comamos ven, te invito antes unos tragos,
de penca, alcohol de “panela” y hierbas
que he descubierto tienen serenando los vecinos.

Si te caen pesados no te preocupes,
desayunaremos, tú las naranjas y yo las peras.
Mirándonos bien las caras
silenciaremos convencidos,
me dirás qué pasa reaccionando
¿acaso no es hoy lunes?

Y te responderé ¿de veras?,
que hemos evolucionado
y los días vienen también etiquetados.

¿Porqué pones esa cara,
acaso alguien más te espera?
Quédate un poco más conmigo,
y yo te daré cuanto deseas.
Quizás no sea correcto pagarte la jornada,
intentaré llamar a tu jefe,
y decirle que he cometido la patada
de dejarte aquí encerrada,
y que por mi culpa no irás más en minifalda,
por que así como tú estás hoy
te prefiero a la mañana.

Me gustó.
Besos.
Zulcas.:::hug:::
 

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