F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Salud, divino tesoro!!
Décimas o espinelas para un amigo
La Salud, que es algo mío,
la maltrato, la machaco,
abuso de ella, la atraco
en un puro desvarío.
¿Contra quién me desafío?
¿acaso somos conscientes
de esta acción de delincuentes
machacando el organismo?
Después, quejarse es cinismo
de personas inconscientes.
Todos debemos saber
que para llegar a viejo
no es preferible el consejo
que nos dicte Lucifer
que nos tentará comer
el tocino y la chacina
que, como bien se adivina,
no es un consejo ejemplar
el que nos queramos dar
la frente contra una esquina
Cuando, al fin, nos damos cuenta
de que la salud nos falla…
comprendemos cuan canalla
hemos sido, por la afrenta,
de tanta vida opulenta,
de tanto abuso imprudente,
sin el cuidado prudente
de una vida equilibrada,
razonable, alimentada,
cuidadosa e inteligente.
Y cuando llegue el momento
de conocer la negrura
de que todo fue locura…
¿de qué servirá el lamento
si no nos valdrá el intento
de arrepentirnos? Y luego...
no tendremos ya sosiego
con la perdida salud
viendo que nuestra actitud
fue, sin duda,... ¡la de un ciego!
Aprovecha, pues, al día
los regalos que recibes
cada segundo que vives.
Disfruta de la alegría
que mantiene tu energía
y tu salud... ¡Aún no es tarde
para alcanzar, sin alarde
una salud limpia y fuerte!
¡Por eso yo quiero verte
muy valiente y no cobarde!
Décimas o espinelas para un amigo
La Salud, que es algo mío,
la maltrato, la machaco,
abuso de ella, la atraco
en un puro desvarío.
¿Contra quién me desafío?
¿acaso somos conscientes
de esta acción de delincuentes
machacando el organismo?
Después, quejarse es cinismo
de personas inconscientes.
Todos debemos saber
que para llegar a viejo
no es preferible el consejo
que nos dicte Lucifer
que nos tentará comer
el tocino y la chacina
que, como bien se adivina,
no es un consejo ejemplar
el que nos queramos dar
la frente contra una esquina
Cuando, al fin, nos damos cuenta
de que la salud nos falla…
comprendemos cuan canalla
hemos sido, por la afrenta,
de tanta vida opulenta,
de tanto abuso imprudente,
sin el cuidado prudente
de una vida equilibrada,
razonable, alimentada,
cuidadosa e inteligente.
Y cuando llegue el momento
de conocer la negrura
de que todo fue locura…
¿de qué servirá el lamento
si no nos valdrá el intento
de arrepentirnos? Y luego...
no tendremos ya sosiego
con la perdida salud
viendo que nuestra actitud
fue, sin duda,... ¡la de un ciego!
Aprovecha, pues, al día
los regalos que recibes
cada segundo que vives.
Disfruta de la alegría
que mantiene tu energía
y tu salud... ¡Aún no es tarde
para alcanzar, sin alarde
una salud limpia y fuerte!
¡Por eso yo quiero verte
muy valiente y no cobarde!
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