Llegas con maletas llenas de poemas,
cables y vegetales, destapando las verdades
que se esconden tras reflejos, tras el dado dulce aire,
tras paisajes pintorescos. Me detengo: arropado por
tu sonrisa contagiosa y no puedo hacer nada más que sonreír
al cielo. Ya no busco por los hilos que sostienen bellas nubes
o la fecha en que empieza el final de primavera. El frío yace envuelto
en sabanas bajo mi cama junto con mil fantasmas que he atrapado
en pequeñas cajas. Duermo sobre cuentos de hadas,
soñando con lo que tengo mientras tus ojos brillan la escena
como el sol por las ventanas de un viejo museo cera.
Tu voz resuena por mi alma. Despierto todas
las mañanas con una almohada bajo mi cama, una sonrisa
en el espejo, un solsticio esperando afuera
y sin aguantar la espera para estar
contigo y contarte todo esto.
cables y vegetales, destapando las verdades
que se esconden tras reflejos, tras el dado dulce aire,
tras paisajes pintorescos. Me detengo: arropado por
tu sonrisa contagiosa y no puedo hacer nada más que sonreír
al cielo. Ya no busco por los hilos que sostienen bellas nubes
o la fecha en que empieza el final de primavera. El frío yace envuelto
en sabanas bajo mi cama junto con mil fantasmas que he atrapado
en pequeñas cajas. Duermo sobre cuentos de hadas,
soñando con lo que tengo mientras tus ojos brillan la escena
como el sol por las ventanas de un viejo museo cera.
Tu voz resuena por mi alma. Despierto todas
las mañanas con una almohada bajo mi cama, una sonrisa
en el espejo, un solsticio esperando afuera
y sin aguantar la espera para estar
contigo y contarte todo esto.