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Salvador Novo

Tema en 'Biblioteca de Poetas consagrados en verso libre' comenzado por lluvia de enero, 15 de Mayo de 2015. Respuestas: 0 | Visitas: 915

  1. lluvia de enero

    lluvia de enero Simplemente mujer

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    Salvador Novo
    (1904-1974), poeta, ensayista, dramaturgo e historiador mexicano, fundador, junto con Xavier Villaurrutia, de las revistas Ulises (1927) y Contemporáneos (1928), fue activo participante en la renovación de la literatura. Puede decirse que Novo fue el prosista más diestro de los "Contemporáneos" y que su poesía cuenta entre las mejores de ese grupo, especialmente se destacan sus versos satíricos. Espíritu afín al de Tablada en algunos aspectos, Novo "nacionaliza" el humor de vanguardia: sus poemas manifiestan la burla del sentimiento modernista y la apertura hacia el paisaje de la primera posguerra: urbano, industrial, publicitario. En las letras inglesas descubre su auténtica voz. Las breves, casi epigramáticas, composiciones de Espejo rescatan, fijan con distancia crítica, imágenes de la infancia perdida. En Nuevo amor el encuentro, la separación, la memoria de sal o de ceniza se expresan directa y libremente, con una tonalidad de íntima pesadumbre que no menguó nunca su novedad ni su frescura. Salvador Novo publicó 11 libros de poesía. Su obra trata temas como la llegada de un provinciano a la capital, los inventos modernos de inicios del siglo XX, el amor, y la modernidad. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1967.

    Datos biográficos extraídos de: http://www.los-poetas.com/poetas/bionovo.htm


    ***************
    AMOR​


    Amar es este tímido silencio
    cerca de ti, sin que lo sepas,
    y recordar tu voz cuando te marchas
    y sentir calor de tu saludo.

    Amar es aguardarte
    como si fueras parte del ocaso,
    ni antes ni después, para que estemos solos
    entre los juegos y los cuentos
    sobre la tierra seca.

    Amar es percibir, cuando te ausentas,
    tu perfume en el aire que respiro,
    y contemplar la estrella en que te alejas
    cuando cierro la puerta de la noche.


    ***************​

    NUEVO AMOR


    La renovada muerte de la noche
    en la que ya no nos queda sino la breve luz de la conciencia
    y tendernos al lado de los libros
    de donde las palabras escaparon sin fuga, crucificadas en mi mano,
    y en esta cripta de familia
    en la que existe en cada espejo y en cada sitio la evidencia del crimen
    y en cuyos roperos dejamos la crisálida de los adioses irremediables
    con que hemos de embalsamar el futuro
    y en los ahorcados que penden de cada lámpara
    y en el veneno de cada vaso que apuramos
    y en esa silla eléctrica en que hemos abandonado nuestros disfraces
    para ocultarnos bajo los solitarios sudarios
    mi corazón ya no sabe sino marcar el paso
    y dar vueltas como un tigre de circo
    inmediato a una libertad inasible.

    Todos hemos ido llegando a nuestras tumbas
    a buena hora, a la hora debida,
    en ambulancias de cómodo precio
    o bien de suicidio natural y premeditado.
    Y yo no puedo seguir trazando un escenario perfecto
    en que la luna habría de jugar un papel importante
    porque en estos momentos
    hay trenes por encima de toda la tierra
    que lanzan unos dolorosos suspiros
    y que parten
    y la luna no tiene nada que ver
    con las breves luciérnagas que nos vigilan
    desde un azul cercano y desconocido
    lleno de estrellas poliglotas e innumerables.

    Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado
    que no pudo sino muy brevemente sostener en sus brazos una hoja que
    arrancó de los árboles
    ¿cómo será posible que nada te conmueva
    que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga?
    Ser una transparencia sin objeto
    sobre los lagos limpios de tus miradas
    oh tempestad, diluvio de hace ya mucho tiempo.
    Si desde entonces busco tu imagen que era solamente mía
    si en mis manos estériles ahogué la última gota de tu sangre y mi lágrima
    y si fue desde entonces indiferente el mundo e infinito el desierto
    y cada nueva noche musgo para el recuerdo de tu abrazo
    ¿cómo en el nuevo día tendré sino tu aliento,
    sino tus brazos impalpables entre los míos?
    Lloro como una madre que ha reemplazado al hijo único muerto.
    Lloro como la tierra que ha sentido dos veces germinar el fruto perfecto
    y mismo.
    Lloro porque eres tú para mi duelo
    y ya te pertenezco en el pasado.

    Este perfume intenso de tu carne
    no es nada más que el mundo que desplazan y mueven los globos azules de tus ojos
    y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos.
    Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia
    sacrificado al borde de un huerto en que la vida se suspendió por todos los siglos de la mía.
    Qué remoto era el aire infinito que llenó nuestros pechos.
    Te arranqué de la tierra por las raíces ebrias de tus manos
    y te he bebido todo, ¡oh fruto perfecto y delicioso!
    Ya siempre cuando el sol palpe mi carne
    he de sentir el rudo contacto de la tuya
    nacida de la frescura de una alba inesperada,
    nutrida en la caricia de tus ríos claros y puros como tu abrazo,
    vuelta dulce en el viento que en las tardes
    viene de las montañas a tu aliento,
    madurada en el sol de tus dieciocho años,
    cálida para mí que la esperaba.

    Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío
    junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo,
    de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas,
    sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia.
    Si todos estos años que me falta
    como una planta trepadora que se coge del viento
    he sentido que llega o que regresa en cada contacto
    y ávidamente rasgo todos los días un mensaje que nada contiene sino una fecha
    y su nombre se agranda y vibra cada vez más profundamente
    porque su voz no era más que para mí oído,
    porque cegó miso ojos cuando apartó los suyos
    y mi alma es como un gran templo deshabitado.
    Pero este cuerpo tuyo es un dios extraño
    forjado en mis recuerdos, reflejo de mí mismo,
    suave de mi tersura, grande por mis deseos,
    máscara
    estatua que he erigido a su memoria.

    Hoy no lució la estrella de tus ojos.
    Náufrago de mí mismo, húmedo del brazo de las ondas,
    llego a la arena de tu cuerpo
    en que mi propia voz nombra mi nombre,
    en que todo es dorado y azul como un día nuevo
    y como las espigas herméticas, perfectas y calladas.

    En ti mi soledad se reconcilia
    para pensar en ti. Toda ha mudado
    el sereno calor de tus miradas
    en fervorosa madurez mi vida.

    Alga y espumas frágiles, mis besos
    cifran el universo en tus pestañas
    -playa de desnudez, tierra alcanzada
    que devuelve en miradas tus estrellas.

    ¿A qué la flor perdida
    que marchitó tu espera, que dispersó el Destino?
    Mi ofrenda es toda tuya en la simiente
    que secaron los rayos de tus soles.

    Al poema confío la pena de perderte.
    He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
    faros que prolongaron mi naufragio.
    He de coger mi vida desecha entre tus manos,
    leve jirón de niebla
    que el viento entre sus alas efímeras dispersa.
    Vuelva la noche a mí, muda y eterna,
    del diálogo privada de soñarte,
    indiferente a un día
    que ha de hallarnos ajenos y distantes.


    ***************​
     
    #1

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