JUAN MATIAS ARMANO
Poeta recién llegado
El alba fulgor llamea gris.
Bruna cual su cosmos
sin diademas,
vacía como la ruindad anquilosada.
Blanco, auras heladas.
Al alma se emancipa,
glacial y melancólica,
en los inviernos
desabridos
sobre un Joaquín herido.
Llamaradas del grana opaco,
luciérnagas caídas,
brama coronado
el vil verdugo
a la negrura cálida y sombría.
Un hombre exhala sangre,
rúbea soledad
de su universo,
rayo envenenado que arde,
bajo Neruda acedo.
Cisma sobre mi humanidad zaherida.
Esencia anonadada.
Umbrosa
y amarga espuma
abisma a la mar esclavizada.
Un ángel lagrimea,
erguido
en su inmensidad indeleble.
Sus anhelos se han ahogado, volando,
van a él cinco mil vaivenes.
Bruna cual su cosmos
sin diademas,
vacía como la ruindad anquilosada.
Blanco, auras heladas.
Al alma se emancipa,
glacial y melancólica,
en los inviernos
desabridos
sobre un Joaquín herido.
Llamaradas del grana opaco,
luciérnagas caídas,
brama coronado
el vil verdugo
a la negrura cálida y sombría.
Un hombre exhala sangre,
rúbea soledad
de su universo,
rayo envenenado que arde,
bajo Neruda acedo.
Cisma sobre mi humanidad zaherida.
Esencia anonadada.
Umbrosa
y amarga espuma
abisma a la mar esclavizada.
Un ángel lagrimea,
erguido
en su inmensidad indeleble.
Sus anhelos se han ahogado, volando,
van a él cinco mil vaivenes.
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