Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Salve a la Dama
Te pedí el dulce de tu amado amor
y me diste la sal del beso amargo,
si te pido del mar algún tesón,
¿me darás la dulzor del desembargo?
Dame aguas que navegue sin temor
que soy manso de río vagabundo,
y la paz llevo dentro con dolor
resignado a ser cielo sin tu mundo.
Siempre espero a la dama del señor,
y aunque leguas separen los anhelos,
la distancia es el sello del honor.
Aunque lides perdieran sus destellos,
aún podría ver el resplandor
por la salve trenzada en sus cabellos.