jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cada dos o tres semanas me escapo a san miguel
-harto, abatido, decepcionado-
hay una casona donde rentan cuartos
cama grande y baño por 50 pesos
la propietaria es una cincuentona medio amargada
el marido emigró hace años a california
nunca escribió, nunca avisó si llegó
como si se lo hubiera tragado la tierra
es raro el que escribe
y más raro el que regresa
la mayoría de las mujeres del pueblo no saben si son viudas
pero ya no les importa
la vieja me guarda el mismo cuarto
al fondo del patio con terraza en la parte de atrás
allí me siento a ver las laderas de los cerros
las nubes, el viento
a lo lejos muy abajo se divisa ayutla
y aun más abajo y más lejos está san clemente
pero no se puede ver
las tardes discurren silenciosas
-apenas un grito, una palabra perdida-
me voy terminando el tequila a pequeños sorbos
y de vez en cuando floto al atardecer
de noche todo está oscuro y hace frío
por 50 pesos más siempre puedes conseguir
una mujer que te caliente la cama