Lo sé, falta un montón para ver gente intercambiando saliva... pero quería que se quede por aquí
San Valentín
Se acerca San Valentín, día de los enamorados,
de aquellas personas que confían en quien guarda sus corazones.
Se acerca el día de los tontos, de los alelados,
de esos que en sus casas les suben el volumen a sus canciones.
Está muy cerca el día de la amistad,
amistad que nace desde la vergüenza,
amistad que crece con la conformidad
de que jamás encontrarás otra pieza.
Pieza que rellena el gran rompecabezas de la vida,
de lo triste que es vivir sin un acompañante.
Pedazo de persona que desea sentirse querida,
y no una hoja perdida en el invierno de la vida.
Las personas dan muchos pasos por día,
en sus vidas recorren miles de aventuras.
Y en ese camino te encontré a ti, querida,
por ti los días son mejores y llenos de locuras.
Te quiero demasiado, aunque me creas amigo.
Deseo poder estar contigo, apartarte conmigo,
llegar a un lugar donde estemos a gusto
y decirte lo mucho que me gustas, sin susto.
Se acerca el día de San Valentín, día de los enamorados,
el día en que, en mi cama, entre sueños creo
bellos momentos,
momentos donde confesamos lo mucho que nos amamos,
donde saltamos felices y nos tomamos de las manos,
donde tú me gritas que jamás te suelte,
y donde yo, entre lágrimas, ría, jamás
se me cruzaría eso por la mente.
Lástima que todo eso ocurre solo en mi cabeza.
Los sueños acaban cuando la mañana comienza,
y solo queda limpiarse las lágrimas, seguir la rutina
y seguir viéndote, sin hablar, pues sería mi ruina.
Porque hay sueños que se pueden hacer realidad,
pero tú jamás me verás con amor de verdad.
Y los sueños se esfuman al sonar la alarma,
y mis deseos se acaban cada vez que miro mi cama,
y me doy cuenta, en esos mismos segundos,
que nunca nosotros podremos tener algo juntos.
Se acerca San Valentín, día de los enamorados,
de aquellas personas que confían en quien guarda sus corazones.
Se acerca el día de los tontos, de los alelados,
de esos que en sus casas les suben el volumen a sus canciones.
Está muy cerca el día de la amistad,
amistad que nace desde la vergüenza,
amistad que crece con la conformidad
de que jamás encontrarás otra pieza.
Pieza que rellena el gran rompecabezas de la vida,
de lo triste que es vivir sin un acompañante.
Pedazo de persona que desea sentirse querida,
y no una hoja perdida en el invierno de la vida.
Las personas dan muchos pasos por día,
en sus vidas recorren miles de aventuras.
Y en ese camino te encontré a ti, querida,
por ti los días son mejores y llenos de locuras.
Te quiero demasiado, aunque me creas amigo.
Deseo poder estar contigo, apartarte conmigo,
llegar a un lugar donde estemos a gusto
y decirte lo mucho que me gustas, sin susto.
Se acerca el día de San Valentín, día de los enamorados,
el día en que, en mi cama, entre sueños creo
bellos momentos,
momentos donde confesamos lo mucho que nos amamos,
donde saltamos felices y nos tomamos de las manos,
donde tú me gritas que jamás te suelte,
y donde yo, entre lágrimas, ría, jamás
se me cruzaría eso por la mente.
Lástima que todo eso ocurre solo en mi cabeza.
Los sueños acaban cuando la mañana comienza,
y solo queda limpiarse las lágrimas, seguir la rutina
y seguir viéndote, sin hablar, pues sería mi ruina.
Porque hay sueños que se pueden hacer realidad,
pero tú jamás me verás con amor de verdad.
Y los sueños se esfuman al sonar la alarma,
y mis deseos se acaban cada vez que miro mi cama,
y me doy cuenta, en esos mismos segundos,
que nunca nosotros podremos tener algo juntos.
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