Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sané después de darme a tu cintura
cerrándome la herida tu misterio;
sané bebiendo de tu magisterio
el néctar que derrama tu estatura.
Sané perseverando en la ternura
haciendo de ti misma lo más serio;
sané para sanar mi buen criterio
y así poder libar de tu lisura.
Tomé de tu mirada mi mirada
y a impulsos de un afán desconocido
pinté mi corazón con tu alborada.
Sané con tu latido mi latido
-sé bien que la maldad no cura nada-
y todo por tu abrazo enardecido.
cerrándome la herida tu misterio;
sané bebiendo de tu magisterio
el néctar que derrama tu estatura.
Sané perseverando en la ternura
haciendo de ti misma lo más serio;
sané para sanar mi buen criterio
y así poder libar de tu lisura.
Tomé de tu mirada mi mirada
y a impulsos de un afán desconocido
pinté mi corazón con tu alborada.
Sané con tu latido mi latido
-sé bien que la maldad no cura nada-
y todo por tu abrazo enardecido.