Se inyectan los glóbulos de capitalismo,
miserables endiosados,
sin temer al péndulo de Kaefas
Una cifra goteaba rojos
restos de noche, un ángel o un demonio -no estoy seguro-
con un cuchillo caía.
Sangre en la cruz ante la oferta y la demanda
de pompas fúnebres donde el muerto pesa
como una bola de prisión y
para ser verdugo hay que estar desempleado.
Dios mío, la fiebre no baja
y mis ojos empiezan a mancharse de sangre.
miserables endiosados,
sin temer al péndulo de Kaefas
Una cifra goteaba rojos
restos de noche, un ángel o un demonio -no estoy seguro-
con un cuchillo caía.
Sangre en la cruz ante la oferta y la demanda
de pompas fúnebres donde el muerto pesa
como una bola de prisión y
para ser verdugo hay que estar desempleado.
Dios mío, la fiebre no baja
y mis ojos empiezan a mancharse de sangre.