Déjate querer, déjate que te toque
Que mis manos recorran tu cintura
Sin límites, sin preguntas
Que tus ojos no sean esquivos
Que me miren sin prisa
Que revisen mi alma
Mi pecho, mi corazón.
Que llegue tu mirada
A mis dedos que tocan tus senos.
Escucha mis palabras en tus venas
Que golpean y galopan
En tu sangre purpura
Que recorren tu ser, sin prisa
Sin miedo, sin pausa.
Déjate querer, tocar, pensar, besar
Que mi pecado sea haberte amado
Que mis manos no se cansen te acariciarte
De recorres hasta tu última frontera
Donde tu cuerpo se mezcla con el mío.
¡Quiéreme! ahora y siempre
Sin espacios, sin tabúes
Y como el sol abrígame a tu pecho
Estrújame en tus dedos
Destrózame la piel que es tuya.
Ciégame que quiero vivir en tu sombra
Drena mi sangre que me basta tu aliento
Pero nunca
Pero nunca dejes de quererme.