BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rompiendo mi cuerpo
sangre aniquilada, robustez
inmediata, secuencias derivadas
de talas de árboles o niños:
mendigos vacilantes que implican
amor a las alcantarillas o desagües.
Y mi interior, esa luz que ilumina
imágenes falsas, peces en penumbra,
que contiene ojos adormecidos y lodos,
proclama su luz entre tinieblas oscurecida.
Dormidos, sí, círculos plenarios, algas
desnudas, dormitan a la ribera de los afluentes.
De las cisternas conmovidas, y de los sacos
de almendras dispersados, se promueven
oscuros movimientos: sangre que mueve
densamente el siglo.
©
sangre aniquilada, robustez
inmediata, secuencias derivadas
de talas de árboles o niños:
mendigos vacilantes que implican
amor a las alcantarillas o desagües.
Y mi interior, esa luz que ilumina
imágenes falsas, peces en penumbra,
que contiene ojos adormecidos y lodos,
proclama su luz entre tinieblas oscurecida.
Dormidos, sí, círculos plenarios, algas
desnudas, dormitan a la ribera de los afluentes.
De las cisternas conmovidas, y de los sacos
de almendras dispersados, se promueven
oscuros movimientos: sangre que mueve
densamente el siglo.
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