MaidenDragoon
Poeta recién llegado
Muerdo mi labio y sangra,
y la sangre cae por mi cuello
dejando un halo espeluznante.
Contemplo mis muñecas,
imagino su corte transversal
y lo ansío,
sin embargo están atadas
por encima de mi cabeza.
Y desnuda mi alma.
Lléname,
invádeme
con tu negro y blanco profundo.
Ven. Oblígame a hablarte.
Y miro la herida que has hecho
en mi costado
y bebes,
de la sangre que emana,
sin verter ni una gota,
cuida que mientras lo hagas
mis manos estén atadas
y tu cabeza, lejos.
Tengo pedazos de mi corazón
cristalizados en las venas.
Y cortas mi abdomen
para encontrar esas líneas azules
y sacar los cristales.
pero sólo emana ácido y te quemas.
Si me desataras
se me ocurren muchas cosas
que podría hacerte,
ninguna buena,
ninguna que apruebes,
quizá besos,
besos como lenguas filosas
que te perforen
pero mientras,
adormezco las raíces
de tus labios en mi pecho,
guardo sobre mi espalda
el cautiverio de tus dedos
y rasgo en el vidrio de mi cuerpo
tu aventura
al recorrer con tu lengua
la herida en mi costado
y sigues abriéndote paso
con los dientes
y sellando con los labios.
Me mareo.
Aún si me desvaneciera
No sería la única
Mi sangre como ácido en tu cuerpo
Te lanzaría junto a mí en el infierno.
y la sangre cae por mi cuello
dejando un halo espeluznante.
Contemplo mis muñecas,
imagino su corte transversal
y lo ansío,
sin embargo están atadas
por encima de mi cabeza.
Y desnuda mi alma.
Lléname,
invádeme
con tu negro y blanco profundo.
Ven. Oblígame a hablarte.
Y miro la herida que has hecho
en mi costado
y bebes,
de la sangre que emana,
sin verter ni una gota,
cuida que mientras lo hagas
mis manos estén atadas
y tu cabeza, lejos.
Tengo pedazos de mi corazón
cristalizados en las venas.
Y cortas mi abdomen
para encontrar esas líneas azules
y sacar los cristales.
pero sólo emana ácido y te quemas.
Si me desataras
se me ocurren muchas cosas
que podría hacerte,
ninguna buena,
ninguna que apruebes,
quizá besos,
besos como lenguas filosas
que te perforen
pero mientras,
adormezco las raíces
de tus labios en mi pecho,
guardo sobre mi espalda
el cautiverio de tus dedos
y rasgo en el vidrio de mi cuerpo
tu aventura
al recorrer con tu lengua
la herida en mi costado
y sigues abriéndote paso
con los dientes
y sellando con los labios.
Me mareo.
Aún si me desvaneciera
No sería la única
Mi sangre como ácido en tu cuerpo
Te lanzaría junto a mí en el infierno.
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