haiku99
Poeta recién llegado
Se desliza por el empedrado
una llanura de sangre
la gente grita clemencia
aturdida en los portales
Son rostros barrocos
en lunas sementales
son profundas las mentiras
en noches de cristales.
Crece entre el musgo
unas rosas vertebrales
hendidos suavemente
de voces y necedades.
Riega un pétreo mar
una oda de sangre
cantando las muchedumbres
himnos sobre el hambre.
La sonrisa de las sombra
aman entre los olvidos
recurrentes hombros caídos
cinturas laxas, ojos tropicales.
Catedral ceniza
de bandera enarbolante
ciega de visceralidad
el pensamiento ya arde.
Sangre,sangre,
la que vierten los taurinos y
los toros animales,
sangre,sangre,
en la oscuridad cobarde de
encanto nauseabundo
de latidos tan mortales.
Sangre sobre una boca que implora
la verdad de su mensaje,
sangre sobre los ojos de un ciego,
sobre una madre coraje.
Sangre y luna blanca
ciudad de cielo, piedras puñales
beso del penitente
puño de acero
aquel rojo lacerante.
SANGRE Y LUNA BLANCA
una llanura de sangre
la gente grita clemencia
aturdida en los portales
Son rostros barrocos
en lunas sementales
son profundas las mentiras
en noches de cristales.
Crece entre el musgo
unas rosas vertebrales
hendidos suavemente
de voces y necedades.
Riega un pétreo mar
una oda de sangre
cantando las muchedumbres
himnos sobre el hambre.
La sonrisa de las sombra
aman entre los olvidos
recurrentes hombros caídos
cinturas laxas, ojos tropicales.
Catedral ceniza
de bandera enarbolante
ciega de visceralidad
el pensamiento ya arde.
Sangre,sangre,
la que vierten los taurinos y
los toros animales,
sangre,sangre,
en la oscuridad cobarde de
encanto nauseabundo
de latidos tan mortales.
Sangre sobre una boca que implora
la verdad de su mensaje,
sangre sobre los ojos de un ciego,
sobre una madre coraje.
Sangre y luna blanca
ciudad de cielo, piedras puñales
beso del penitente
puño de acero
aquel rojo lacerante.
SANGRE Y LUNA BLANCA
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