Heriberto Bravo
Poeta recién llegado
Para ti tengo planes muy acentuados
cada vez más urgido de tus caricias,
porque sólo con verte tú me desquicias
y aprovecho que estamos enamorados.
Con esmero, constancia y asidua lucha
ya recé mil novenas, dos mil rosarios,
leí toda la Biblia, devocionarios
y ¿quién hizo el milagro? Santa cachucha.
Hoy estamos unidos, matrimoniados
felizmente sin nadie que nos perturbe.
Alejados vivimos de la gran urbe
como dos pajarillos encadenados.
Ya ni nada ni nadie va a separarnos.
Heredé de mis padres en "playa Hornos"
una pobre cabaña sin más adornos
que tu cuerpo y el mío pa' calentarnos.
Es pequeña, vetusta como mis sueños
con un domo en el techo pa' ver el cielo.
Ojalá que sierviera de tu consuelo
el saber que ya somos ambos los dueños.
Viviremos felices como las aves
y tan libres como ellas y sin presiones.
Gozaremos de tantas satisfacciones
que ni habrá lavadero para que laves.
Andaremos desnudos como panteras
con el sólo vestido de nuestras pieles
y serán mi alimento las ricas mieles
de tus labios en tanto que tú me quieras.
Ojalá sea eterno tu amor sincero
y perenne y constante tu calentura.
He sabido que a veces poco les dura
el amor a las hembras por chapucero.
Ponte pues aguzada, ponte bien trucha.
No permitas que el fuego se nos extinga
y entre todos los santo que se distinga
quien nos hizo el milagro: Santa cachucha...
cada vez más urgido de tus caricias,
porque sólo con verte tú me desquicias
y aprovecho que estamos enamorados.
Con esmero, constancia y asidua lucha
ya recé mil novenas, dos mil rosarios,
leí toda la Biblia, devocionarios
y ¿quién hizo el milagro? Santa cachucha.
Hoy estamos unidos, matrimoniados
felizmente sin nadie que nos perturbe.
Alejados vivimos de la gran urbe
como dos pajarillos encadenados.
Ya ni nada ni nadie va a separarnos.
Heredé de mis padres en "playa Hornos"
una pobre cabaña sin más adornos
que tu cuerpo y el mío pa' calentarnos.
Es pequeña, vetusta como mis sueños
con un domo en el techo pa' ver el cielo.
Ojalá que sierviera de tu consuelo
el saber que ya somos ambos los dueños.
Viviremos felices como las aves
y tan libres como ellas y sin presiones.
Gozaremos de tantas satisfacciones
que ni habrá lavadero para que laves.
Andaremos desnudos como panteras
con el sólo vestido de nuestras pieles
y serán mi alimento las ricas mieles
de tus labios en tanto que tú me quieras.
Ojalá sea eterno tu amor sincero
y perenne y constante tu calentura.
He sabido que a veces poco les dura
el amor a las hembras por chapucero.
Ponte pues aguzada, ponte bien trucha.
No permitas que el fuego se nos extinga
y entre todos los santo que se distinga
quien nos hizo el milagro: Santa cachucha...
Heriberto Bravo Bravo SS.CC