SCARAMOUCHE
Poeta recién llegado
Apenas sin llegar a vislumbrarlo
parece que algo bello nos empieza,
los dos protagonistas yendo a hilarlo
de pies enamorados a cabeza.
Queriendo poco a poco disfrutarlo
su aguja la enhebramos de belleza,
y ansiando por el otro todo darlo
tejemos espontáneos su grandeza.
Nos borda el mejor sastre que se ha visto,
dejándonos las pieles arregladas
sin flecos a través de sus patrones.
Y ejerce con sus manos de modisto,
cosiendo ante nosotros hilvanadas,
figuras de amorosos corazones.
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