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Satí

Solaribus

Poeta veterano en el portal
FUEGO.jpg


[MUSICA]http://galeon.com/solaribus/my_inmortal.wma[/MUSICA]
Maldecida por la Luz,
acusada en cada vértice,
ingerida de ajenjos y fuego,
mi alma es bendecida con cenizas.

Detrás de aquellos mármoles he recostado mi cuerpo.
Detrás de los hierros que esconden los cadáveres
he esperado las llamas.
Y me contemplo.

Y son aquellas corazas
armaduras inútiles, incapaces de defender la vida
que se parecen a estos grillos que desnudan mis huesos.

Un tósigo imperdonable de doble muerte
me persigue a través de la arcana dimensión
de los que ya no existen.

Y mis tejidos son sombras
que se van deshaciendo.

Mis vestiduras de antiguo ángel, mis mortajas incendiadas.
Y el viento que silva atravesando mi carne seca
es daga que continúa asesinando lo muerto.

La sangre no es sino un óxido apenas licuado
por la humedad del rocío
que empieza a hacerse lluvia.

Ya todo es linfa marchita
y desecho de lo que una vez fuera rojo palpitar de expectativa.

Mis cabellos arden.
Sólo algunos vuelan perdiéndose afuera,
en el campo de batalla,
cementerio fútil de intenciones olvidadas.

Mis ojos fijos en el aire
ya no ven.

Mis yemas dulces,
ahora amargas, no perciben.

Sólo los lobos arrullan con sus furias
este polvo de músculos inservible
que exuda de lo que he sido.

Ya no hay preguntas.
Ya no hay respuestas.
Ya no hay sendero.

Porque no estás.
Porque me he ido.

 
Última edición:
FUEGO.jpg


Maldecida por la Luz,
acusada en cada vértice,
ingerida de ajenjos y fuego,
mi alma es bendecida con cenizas.

Detrás de aquellos mármoles he recostado mi cuerpo.
Detrás de los hierros que esconden los cadáveres
he esperado las llamas.
Y me contemplo.

Y son aquellas corazas
armaduras inútiles, incapaces de defender la vida
que se parecen a estos grillos que desnudan mis huesos.

Un tósigo imperdonable de doble muerte
me persigue a través de la arcana dimensión
de los que ya no existen.

Y mis tejidos son sombras
que se van deshaciendo.

Mis vestiduras de antiguo ángel, mis mortajas incendiadas.
Y el viento que silva atravesando mi carne seca
es daga que continúa asesinando lo muerto.

La sangre no es sino un óxido apenas licuado
por la humedad del rocío
que empieza a hacerse lluvia.

Ya todo es linfa marchita
y desecho de lo que una vez fuera rojo palpitar de expectativa.

Mis cabellos arden.
Sólo algunos vuelan perdiéndose afuera,
en el campo de batalla,
cementerio fútil de intenciones olvidadas.

Mis ojos fijos en el aire
ya no ven.

Mis yemas dulces,
ahora amargas, no perciben.

Sólo los lobos arrullan con sus furias
este polvo de músculos inservible
que exuda de lo que he sido.

Ya no hay preguntas.
Ya no hay respuestas.
Ya no hay sendero.

Porque no estás.
Porque me he ido.

sentidamente su escrito, pero bello, saludos
 
Mucha tristeza en ese camino de desencuentro y muerte a la esperanza.
Unos versos hermosos, con tu maestría de siempre, magnífico!
Transmite creo que todo... al menos me ha llegado.
Besos amigo querido
 
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Maldecida por la Luz,
acusada en cada vértice,
ingerida de ajenjos y fuego,
mi alma es bendecida con cenizas.

Detrás de aquellos mármoles he recostado mi cuerpo.
Detrás de los hierros que esconden los cadáveres
he esperado las llamas.
Y me contemplo.

Y son aquellas corazas
armaduras inútiles, incapaces de defender la vida
que se parecen a estos grillos que desnudan mis huesos.

Un tósigo imperdonable de doble muerte
me persigue a través de la arcana dimensión
de los que ya no existen.

Y mis tejidos son sombras
que se van deshaciendo.

Mis vestiduras de antiguo ángel, mis mortajas incendiadas.
Y el viento que silva atravesando mi carne seca
es daga que continúa asesinando lo muerto.

La sangre no es sino un óxido apenas licuado
por la humedad del rocío
que empieza a hacerse lluvia.

Ya todo es linfa marchita
y desecho de lo que una vez fuera rojo palpitar de expectativa.

Mis cabellos arden.
Sólo algunos vuelan perdiéndose afuera,
en el campo de batalla,
cementerio fútil de intenciones olvidadas.

Mis ojos fijos en el aire
ya no ven.

Mis yemas dulces,
ahora amargas, no perciben.

Sólo los lobos arrullan con sus furias
este polvo de músculos inservible
que exuda de lo que he sido.

Ya no hay preguntas.
Ya no hay respuestas.
Ya no hay sendero.

Porque no estás.
Porque me he ido.


Hola todo un ritual de profundo amor... que hermoso. Grato leerte. Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Mucha tristeza en ese camino de desencuentro y muerte a la esperanza.
Unos versos hermosos, con tu maestría de siempre, magnífico!
Transmite creo que todo... al menos me ha llegado.
Besos amigo querido

Marchuuuuuuu! Gracias amiga del alma. Te envío un beso grande. Gracias por leerme y estar siempre. Daniel.
 
"Mis ojos fijos en el aire
ya no ven.


Mis yemas dulces,
ahora amargas, no perciben."

Magistral despliegue de imágenes
y metáforas que logran trasmitir profundas
sensaciones y emociones de manera intimista
e individual, a pesar de ello es hermosa tu poesía.
Besos Daniel


 
"Mis ojos fijos en el aire
ya no ven.


Mis yemas dulces,
ahora amargas, no perciben."

Magistral despliegue de imágenes
y metáforas que logran trasmitir profundas
sensaciones y emociones de manera intimista
e individual, a pesar de ello es hermosa tu poesía.
Besos Daniel





Gracias Lourdes por tu generoso comentario. Abrazos literarios. Daniel
 
FUEGO.jpg


Maldecida por la Luz,
acusada en cada vértice,
ingerida de ajenjos y fuego,
mi alma es bendecida con cenizas.

Detrás de aquellos mármoles he recostado mi cuerpo.
Detrás de los hierros que esconden los cadáveres
he esperado las llamas.
Y me contemplo.

Y son aquellas corazas
armaduras inútiles, incapaces de defender la vida
que se parecen a estos grillos que desnudan mis huesos.

Un tósigo imperdonable de doble muerte
me persigue a través de la arcana dimensión
de los que ya no existen.

Y mis tejidos son sombras
que se van deshaciendo.

Mis vestiduras de antiguo ángel, mis mortajas incendiadas.
Y el viento que silva atravesando mi carne seca
es daga que continúa asesinando lo muerto.

La sangre no es sino un óxido apenas licuado
por la humedad del rocío
que empieza a hacerse lluvia.

Ya todo es linfa marchita
y desecho de lo que una vez fuera rojo palpitar de expectativa.

Mis cabellos arden.
Sólo algunos vuelan perdiéndose afuera,
en el campo de batalla,
cementerio fútil de intenciones olvidadas.

Mis ojos fijos en el aire
ya no ven.

Mis yemas dulces,
ahora amargas, no perciben.

Sólo los lobos arrullan con sus furias
este polvo de músculos inservible
que exuda de lo que he sido.

Ya no hay preguntas.
Ya no hay respuestas.
Ya no hay sendero.

Porque no estás.
Porque me he ido.





Danielucho
Amigo, no sabes cómo he extrañado tus letras
en éstas que ahora mis ojos leen te encuentro
con esa tristeza profunda que nos transforma
de seres de luz a seres de los abismos,
con ese dolor punzante que hierve en la mente
que lacera el alma...
Espero que esta poesía no sea vivencial
Cariños grandes para ti
Mis estrellas y repuntuación a tu pluma linda
Ana
 
FUEGO.jpg


Maldecida por la Luz,
acusada en cada vértice,
ingerida de ajenjos y fuego,
mi alma es bendecida con cenizas.


Detrás de aquellos mármoles he recostado mi cuerpo.
Detrás de los hierros que esconden los cadáveres
he esperado las llamas.
Y me contemplo.


Y son aquellas corazas
armaduras inútiles, incapaces de defender la vida
que se parecen a estos grillos que desnudan mis huesos.


Un tósigo imperdonable de doble muerte
me persigue a través de la arcana dimensión
de los que ya no existen.


Y mis tejidos son sombras
que se van deshaciendo.


Mis vestiduras de antiguo ángel, mis mortajas incendiadas.
Y el viento que silva atravesando mi carne seca
es daga que continúa asesinando lo muerto.


La sangre no es sino un óxido apenas licuado
por la humedad del rocío
que empieza a hacerse lluvia.
Ya todo es linfa marchita
y desecho de lo que una vez fuera rojo palpitar de expectativa.


Mis cabellos arden.
Sólo algunos vuelan perdiéndose afuera,
en el campo de batalla,
cementerio fútil de intenciones olvidadas.


Mis ojos fijos en el aire
ya no ven.


Mis yemas dulces,
ahora amargas, no perciben.


Sólo los lobos arrullan con sus furias
este polvo de músculos inservible
que exuda de lo que he sido.


Ya no hay preguntas.
Ya no hay respuestas.
Ya no hay sendero.


Porque no estás.
Porque me he ido.




¡Sí que te has lucido amigo ¡ja! me hiciste sentir en tu mismo infierno...!
Excelente cada verso, quedé pasmada.
Es un grito lujurioso hacia la muerte, como un deseo de limpiar el alma
con el fuego.
Melancolía mezclada con rabia, si no me equivoco.

¡¡¡Besos, mariposas y estrellas a tu regio poema compatriota, poeta!!!
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Madre mía!! No sé si tengo yo el día para tanto sentimiento... sí para la belleza! Esa que siempre impregna cada trazo de tu magistral pluma.

Besos querido amigo;
Eva
 

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