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Saturación II

Darkness.cl

Poeta que no puede vivir sin el portal
Cuando te miro, me busco,
compulsiva;
la boca cristalina del cosmos me deja
descorchar el verso líquido,
como un reflejo;
beber ese arcoíris equinoccial
que se deja proyectar en el baile de tu saliva,
cuando entiendo el rugido de tu silencio
sobre mí,
irresistible puntero de una incidencia
que señala la procesión de las almas;
ciclón de polifonías cromáticas,
cuyo vórtice vocal
hace crujir el calendario
que se asienta en las alturas,
como un complejo rastro de polvo;
como farola que propaga su esquina deslumbrada…

Tu sol de acero encuentra su acomodo en mis labios;
de su centro,
dejas escapar la dulzura
que no cesa de chorrear la anomalía primaria,
infringiendo cada espacio pronunciado
de mi cuerpo…

Los vestigios que subyacen,
provocadores,
en tu alma,
van soltando,
tan efímero como eterno,
el solar de la utopía…

Tienes el don de transportarme,
hasta lo disruptivo
para tocarte la piel inadaptada
y se siente tan bien este jugueteo amenazante
que acelera mis latidos
que, envenenada,
como la emperatriz de tu aire,
consigo morir de ti
en tu plena mirada…
 
Cuando te miro, me busco,
compulsiva;
la boca cristalina del cosmos me deja
descorchar el verso líquido,
como un reflejo;
beber ese arcoíris equinoccial
que se deja proyectar en el baile de tu saliva,
cuando entiendo el rugido de tu silencio
sobre mí,
irresistible puntero de una incidencia
que señala la procesión de las almas;
ciclón de polifonías cromáticas,
cuyo vórtice vocal
hace crujir el calendario
que se asienta en las alturas,
como un complejo rastro de polvo;
como farola que propaga su esquina deslumbrada…

Tu sol de acero encuentra su acomodo en mis labios;
de su centro,
dejas escapar la dulzura
que no cesa de chorrear la anomalía primaria,
infringiendo cada espacio pronunciado
de mi cuerpo…

Los vestigios que subyacen,
provocadores,
en tu alma,
van soltando,
tan efímero como eterno,
el solar de la utopía…

Tienes el don de transportarme,
hasta lo disruptivo
para tocarte la piel inadaptada
y se siente tan bien este jugueteo amenazante
que acelera mis latidos
que, envenenada,
como la emperatriz de tu aire,
consigo morir de ti
en tu plena mirada…

Las imágenes presentadas desorbitan cualquier conciencia, son realizadas de gran manera, con gran tacto para ser logradas, son versos muy profundos, saturados de elegancia, con un gran vocabulario, poetisa mis respetos totales, me ha encantado leerte de nuevo, abrazos enormes y te felicito por tan bellos versos.
 
Cuando te miro, me busco,
compulsiva;
la boca cristalina del cosmos me deja
descorchar el verso líquido,
como un reflejo;
beber ese arcoíris equinoccial
que se deja proyectar en el baile de tu saliva,
cuando entiendo el rugido de tu silencio
sobre mí,
irresistible puntero de una incidencia
que señala la procesión de las almas;
ciclón de polifonías cromáticas,
cuyo vórtice vocal
hace crujir el calendario
que se asienta en las alturas,
como un complejo rastro de polvo;
como farola que propaga su esquina deslumbrada…

Tu sol de acero encuentra su acomodo en mis labios;
de su centro,
dejas escapar la dulzura
que no cesa de chorrear la anomalía primaria,
infringiendo cada espacio pronunciado
de mi cuerpo…

Los vestigios que subyacen,
provocadores,
en tu alma,
van soltando,
tan efímero como eterno,
el solar de la utopía…

Tienes el don de transportarme,
hasta lo disruptivo
para tocarte la piel inadaptada
y se siente tan bien este jugueteo amenazante
que acelera mis latidos
que, envenenada,
como la emperatriz de tu aire,
consigo morir de ti
en tu plena mirada…
Estás tan llena de chispeantes sombolismos que sería un vicio tratar de descifrar tus claves. Un beso, Nancy.
 
Cuando te miro, me busco,
compulsiva;
la boca cristalina del cosmos me deja
descorchar el verso líquido,
como un reflejo;
beber ese arcoíris equinoccial
que se deja proyectar en el baile de tu saliva,
cuando entiendo el rugido de tu silencio
sobre mí,
irresistible puntero de una incidencia
que señala la procesión de las almas;
ciclón de polifonías cromáticas,
cuyo vórtice vocal
hace crujir el calendario
que se asienta en las alturas,
como un complejo rastro de polvo;
como farola que propaga su esquina deslumbrada…

Tu sol de acero encuentra su acomodo en mis labios;
de su centro,
dejas escapar la dulzura
que no cesa de chorrear la anomalía primaria,
infringiendo cada espacio pronunciado
de mi cuerpo…

Los vestigios que subyacen,
provocadores,
en tu alma,
van soltando,
tan efímero como eterno,
el solar de la utopía…

Tienes el don de transportarme,
hasta lo disruptivo
para tocarte la piel inadaptada
y se siente tan bien este jugueteo amenazante
que acelera mis latidos
que, envenenada,
como la emperatriz de tu aire,
consigo morir de ti
en tu plena mirada…
Siempre hay un deleite sensorial y luminiscencia en cada palabra elegida para hacer mágico vuestro poema , mi admiración siempre para vos poetisa Darkness y mis deseos de un buen inicio de semana
 
Cuando te miro, me busco,
compulsiva;
la boca cristalina del cosmos me deja
descorchar el verso líquido,
como un reflejo;
beber ese arcoíris equinoccial
que se deja proyectar en el baile de tu saliva,
cuando entiendo el rugido de tu silencio
sobre mí,
irresistible puntero de una incidencia
que señala la procesión de las almas;
ciclón de polifonías cromáticas,
cuyo vórtice vocal
hace crujir el calendario
que se asienta en las alturas,
como un complejo rastro de polvo;
como farola que propaga su esquina deslumbrada…

Tu sol de acero encuentra su acomodo en mis labios;
de su centro,
dejas escapar la dulzura
que no cesa de chorrear la anomalía primaria,
infringiendo cada espacio pronunciado
de mi cuerpo…

Los vestigios que subyacen,
provocadores,
en tu alma,
van soltando,
tan efímero como eterno,
el solar de la utopía…

Tienes el don de transportarme,
hasta lo disruptivo
para tocarte la piel inadaptada
y se siente tan bien este jugueteo amenazante
que acelera mis latidos
que, envenenada,
como la emperatriz de tu aire,
consigo morir de ti
en tu plena mirada…
Perenne magia en esos aires formales donde dejas descansar esa
memoria de imagenes que dejan roces tan efimeros como sutiles
y donde uno se satura de amor por adaptar. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
 
Cuando te miro, me busco,
compulsiva;
la boca cristalina del cosmos me deja
descorchar el verso líquido,
como un reflejo;
beber ese arcoíris equinoccial
que se deja proyectar en el baile de tu saliva,
cuando entiendo el rugido de tu silencio
sobre mí,
irresistible puntero de una incidencia
que señala la procesión de las almas;
ciclón de polifonías cromáticas,
cuyo vórtice vocal
hace crujir el calendario
que se asienta en las alturas,
como un complejo rastro de polvo;
como farola que propaga su esquina deslumbrada…

Tu sol de acero encuentra su acomodo en mis labios;
de su centro,
dejas escapar la dulzura
que no cesa de chorrear la anomalía primaria,
infringiendo cada espacio pronunciado
de mi cuerpo…

Los vestigios que subyacen,
provocadores,
en tu alma,
van soltando,
tan efímero como eterno,
el solar de la utopía…

Tienes el don de transportarme,
hasta lo disruptivo
para tocarte la piel inadaptada
y se siente tan bien este jugueteo amenazante
que acelera mis latidos
que, envenenada,
como la emperatriz de tu aire,
consigo morir de ti
en tu plena mirada…
Querida y dulce poeta.
Haces de cada preámbulo, ese escarceo amoroso, una pulsante y vívida imagen.
Eso es genial.
Siempre es un placer leerte
Saludos y un cálido abrazo para ti
 
Cuando te miro, me busco,
compulsiva;
la boca cristalina del cosmos me deja
descorchar el verso líquido,
como un reflejo;
beber ese arcoíris equinoccial
que se deja proyectar en el baile de tu saliva,
cuando entiendo el rugido de tu silencio
sobre mí,
irresistible puntero de una incidencia
que señala la procesión de las almas;
ciclón de polifonías cromáticas,
cuyo vórtice vocal
hace crujir el calendario
que se asienta en las alturas,
como un complejo rastro de polvo;
como farola que propaga su esquina deslumbrada…

Tu sol de acero encuentra su acomodo en mis labios;
de su centro,
dejas escapar la dulzura
que no cesa de chorrear la anomalía primaria,
infringiendo cada espacio pronunciado
de mi cuerpo…

Los vestigios que subyacen,
provocadores,
en tu alma,
van soltando,
tan efímero como eterno,
el solar de la utopía…

Tienes el don de transportarme,
hasta lo disruptivo
para tocarte la piel inadaptada
y se siente tan bien este jugueteo amenazante
que acelera mis latidos
que, envenenada,
como la emperatriz de tu aire,
consigo morir de ti
en tu plena mirada…
Como siempre cada verso que escribes es una maravillosa sinfonía al amor, las imágenes tienen tu nombre propio, por como las usas, distribuyes, para que calcen en el momento exacto de luz e intensidad. Siempre es y será un privilegio poder admirar hasta el paroxismo de tus magistrales poemas. Felicitaciones y saludos, Nancy.
 

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