Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Tañendo de dolor en el nocturno
anuncia la flauta pipiritaña
que hoy la luna es la escúalida guadaña
con la que sega los tiempos Saturno.
Vaga por las esferas, taciturno,
a ver a quién consume; a quién daña.
De pesares se forja la maraña
de sombras combatientes del diurno.
Son el reloj y la melancolía
instrumentos para la perfección
de su desgarradora alfarería.
Mas hay luz en su negra expiación.
Aunque al ego le anegue de agonía
hay un milagro en su laceración.
anuncia la flauta pipiritaña
que hoy la luna es la escúalida guadaña
con la que sega los tiempos Saturno.
Vaga por las esferas, taciturno,
a ver a quién consume; a quién daña.
De pesares se forja la maraña
de sombras combatientes del diurno.
Son el reloj y la melancolía
instrumentos para la perfección
de su desgarradora alfarería.
Mas hay luz en su negra expiación.
Aunque al ego le anegue de agonía
hay un milagro en su laceración.
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