Agatha Maquiavela
Poeta recién llegado
Todos mis sueños se han quemado
en el fuego de tu estúpida hoguera.
Todos mis anhelos han sido enterrados
en el cementerio de tu cabeza.
Todas tus caricias se han perdido
en la mandíbula del olvido.
Todas mis fantasías se han ido
por el desagüe de tu ombligo.
Todos mis besos han muerto,
quedando solos en el aire.
Todos tus deseos se han abierto
y su esencia escapó como aire.
Todas mis flores se han secado,
por culpa de tu sol, que brilla tanto.
Todos mis dolores se han quedado
aferrados en mi alma como clavos.
Toda mi sangre ha escurrido
a través de tus labios, hada mía.
Toda tu sangre ha querido
quedarse dentro de ti, en la mentira.
Todo mi amor ha sido acuchillado
con toda la crudeza del mundo.
Todo tu amor se ha desvanecido
en la niebla que nunca existió.
en el fuego de tu estúpida hoguera.
Todos mis anhelos han sido enterrados
en el cementerio de tu cabeza.
Todas tus caricias se han perdido
en la mandíbula del olvido.
Todas mis fantasías se han ido
por el desagüe de tu ombligo.
Todos mis besos han muerto,
quedando solos en el aire.
Todos tus deseos se han abierto
y su esencia escapó como aire.
Todas mis flores se han secado,
por culpa de tu sol, que brilla tanto.
Todos mis dolores se han quedado
aferrados en mi alma como clavos.
Toda mi sangre ha escurrido
a través de tus labios, hada mía.
Toda tu sangre ha querido
quedarse dentro de ti, en la mentira.
Todo mi amor ha sido acuchillado
con toda la crudeza del mundo.
Todo tu amor se ha desvanecido
en la niebla que nunca existió.