Alejandra No
Poeta recién llegado
Llueve, llueve y no deja de llover.
Los hombres pelean y nadie los detiene, ni sus hermanos, ni sus deseos ni la lluvia.
Se ahogan, nos empezamos a ahogar con nuestras armas, nuestro dinero, con nuestras religiones, con nuestros hermanos y con nuestros deseos.
Y nada nos puede detener.
Aparece un niño muerto en el mar, aparece un niño ahogado a la orilla del mar...
Los niños son los primeros en ahogarse.
¿Algo más verdadero que esto?
¿Algo más poético que esto?
¿Algo más desolado que esto?
¿Algo más claro que esto?
Aparece un niño arruyado por el mar y el mundo se detiene, el mundo suspira y nadie puede hacer nada, ni nuestro cuerpo ardiendo, nuestra piel se eriza y nos miramos. Estamos ahogados.
Los hombres pelean y nadie los detiene, ni sus hermanos, ni sus deseos, ni la lluvia, ni un niño muerto a la orilla del mar...
Con sus sueños ahogados, su futuro, y sus cantos a la orilla del mar.
Entonces llueve, el mundo llueve, el alma de los hombres llueve.
Y nadie hace nada.
Los hombres pelean y nadie los detiene, ni sus hermanos, ni sus deseos ni la lluvia.
Se ahogan, nos empezamos a ahogar con nuestras armas, nuestro dinero, con nuestras religiones, con nuestros hermanos y con nuestros deseos.
Y nada nos puede detener.
Aparece un niño muerto en el mar, aparece un niño ahogado a la orilla del mar...
Los niños son los primeros en ahogarse.
¿Algo más verdadero que esto?
¿Algo más poético que esto?
¿Algo más desolado que esto?
¿Algo más claro que esto?
Aparece un niño arruyado por el mar y el mundo se detiene, el mundo suspira y nadie puede hacer nada, ni nuestro cuerpo ardiendo, nuestra piel se eriza y nos miramos. Estamos ahogados.
Los hombres pelean y nadie los detiene, ni sus hermanos, ni sus deseos, ni la lluvia, ni un niño muerto a la orilla del mar...
Con sus sueños ahogados, su futuro, y sus cantos a la orilla del mar.
Entonces llueve, el mundo llueve, el alma de los hombres llueve.
Y nadie hace nada.
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