Se cierran mis ojos solos,
por más que la lucha no cesa
termino vencido en sus manos
y me sumo en ese letargo
en donde nada tiene sentido.
Son estos los momentos tan míos
que ayer fueron complacencia
en la intimidad que mi ser alberga
y hoy se tornan en ósculos de miedo,
que en lugar de regocijo me agobia con tormento.
Quisiera no dormir; vencer estos mis ojos cansados
y disfrutar estas horas que pasan galopando
por la vida que poco a poco se escapa de las manos
como si fuera agua o peor aún un suspiro de aire profano.
Se cierran mis ojos solos,
con ellos se abre mi ser a los miedos
a una oscuridad tan profunda como los océanos
a sueños casi irracionales en donde no hay paz
solo los tormentos de un dolor en el pecho que no cesa.
Solo quiero no dormir, vivir sin redil
cada día, cada hora, cada momento
para cuando llegue el insospechado momento
solo una sonrisa en complacencia
regale a aquellos que me despidan en el último lecho.
Se cierran mis ojos solos
pero aún no es el momento;
mientras, en medio de este tormento
estaré con mis otros sentidos plenos,
viviré reflejando todo cuanto viva
en este humilde mi verbo.
Sibelius