Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Te acaricio la voz y lo que dices
y acaricio el enojo de tu boca
es que mi juicio la ira te provoca
que no entiendo ni jota de perdices.
Miro el mundo con otras directrices
y defiendo que el alma se disloca
y por buscar el pan se vuelve loca
y pasa de ser hembra a ser lombrices.
Con bendición y todo, nulifica
la libertad del ser, su ser interno
y se remata el alma por infierno.
Que comer no es vivir, ¿no te lo indica
el sueño ya perdido por costumbre,
de vivir para siempre en servidumbre?
¿Qué esa es la tradición? mas que me importa
que mi alma no lo entiende ni soporta.
Se debe trabajar la libertad
empezando por una, sin piedad.