Edith Bustamante
Poeta recién llegado
se ha robado mis sueños,
se ha llevado los nuestros,
los que construíamos juntos
cada tarde al ponerse el sol.
Me duele
se ha llevado también los míos,
me pertenecían
y se fueron contigo.
Cabeza y corazón no se ponen de acuerdo
debería odiarlo
y lo amo aun más.
Me ha abandonado
me lastima su ausencia, su silencio
extraño su cuerpo en mi cama,
su aroma en mi piel,
su deseo en el mío.
Debiera odiarlo
y lo amo aun más,
con ganas de volver
a tenerlo cerca,
de sentirlo.
Donde estarás ahora
dueño de mis pasiones?
A quien hechizaras con tus profundos ojos?
Quizá mi confusión provenga de mi inocencia
de mi deseo ciego de pertenecerte
después de haberme dado vida me la quitas
y me dejas siendo la mitad de lo que antes era.
Melancólica
empapada de tristeza,
inundada en lágrimas,
árida el alma en mi interior
muerta por el deshielo de tu huida.
Donde te escondes de mi mirada?
dueño de mis pensamientos,
no te das cuenta que agonizo
a cada instante, sin tu presencia.
Después de todo,
quien soy yo sin tus besos,
sin tus caricias,
que solían dejarme marcas en la piel
y en el alma.
se ha llevado los nuestros,
los que construíamos juntos
cada tarde al ponerse el sol.
Me duele
se ha llevado también los míos,
me pertenecían
y se fueron contigo.
Cabeza y corazón no se ponen de acuerdo
debería odiarlo
y lo amo aun más.
Me ha abandonado
me lastima su ausencia, su silencio
extraño su cuerpo en mi cama,
su aroma en mi piel,
su deseo en el mío.
Debiera odiarlo
y lo amo aun más,
con ganas de volver
a tenerlo cerca,
de sentirlo.
Donde estarás ahora
dueño de mis pasiones?
A quien hechizaras con tus profundos ojos?
Quizá mi confusión provenga de mi inocencia
de mi deseo ciego de pertenecerte
después de haberme dado vida me la quitas
y me dejas siendo la mitad de lo que antes era.
Melancólica
empapada de tristeza,
inundada en lágrimas,
árida el alma en mi interior
muerta por el deshielo de tu huida.
Donde te escondes de mi mirada?
dueño de mis pensamientos,
no te das cuenta que agonizo
a cada instante, sin tu presencia.
Después de todo,
quien soy yo sin tus besos,
sin tus caricias,
que solían dejarme marcas en la piel
y en el alma.
::
::, pero aun así agradezco la visita.