ropittella
Poeta veterana en el Portal
Algunos van cantando loas
a los símbolos,
eligen morir,
se inmolan por la matria,
se suicidan por la patria,
por sus dioses de barro,
dejan huérfanos, enfermos...
Toda esa historia de la Revolución,
qué palabra parecida a Redención,
cuánto fanatismo
y la gente muerta
los héroes muertos
sus manos cortadas
el hambre que no se calla
los cuadros en todas partes
sus rostros en los billetes
manoseados, llenos de virus y bacterias
y las religiones
que no religan
que apabullan
y meten miedo
pero ganan adeptos,
¡cómo todo es parecido!,
asquerosamente igual
desalentador para los resultados
en hambrientas bocas de urnas,
como misteriosas cavernas
donde la Democracia se hace la que escucha,
mientras los poderosos se la pasan por el culo y
no se sabe cuál carajo de boleta
con la lista,- sábana negra- meter,
¿a cuál menos corrupto
le vamos a dar a degustar
fortunas próximamente'
¿a los "herederos" de qué gloria?
Y la gente muerta,
miles de marchas de silencio se precisan
para apagar el eco
de las bombas,
trenes descarrilados de la vida
y los ídolos de brazos cruzados
y las trampas de brazos en alto
con la ve de ninguna victoria
mientras haya uno solo,
mientras haya un solo desnutrido.
El holocausto continúa con otros nombres
y otras marcas de ropa,
con la firma de Será Justicia
pero no es a sola firma el préstamo,
y es más caro, la muerte no recibe habéas corpus...
Se hipoteca la alegría para siempre
si las madres todavía tienen que pedir
¡Justicia!
¿¡Por qué no se dejarán de joder con el cuento de la revolución!?,
es un gastadero de guita en armas
es una estupidez retórica que domina, lava el cerebro
y lo reduce a una palabra que no termina nunca,
la zanahoria delante del burro que se idolatra
y se alimenta del "enemigo"
que también va cambiando de nombres,
pero no es como el petróleo,
nunca se acaba...
Siempre tendrá que haber un enemigo
y si no se conoce se inventa.
Pero no hay redención
no hay rebelión
no hay resurrección
no hay Patrias
no hay religión
ni banderas,
ni himnos
ni negocios
ni pajaritos que hablen en nombre de los políticos
No hay nada que valga más que un hijo.
a los símbolos,
eligen morir,
se inmolan por la matria,
se suicidan por la patria,
por sus dioses de barro,
dejan huérfanos, enfermos...
Toda esa historia de la Revolución,
qué palabra parecida a Redención,
cuánto fanatismo
y la gente muerta
los héroes muertos
sus manos cortadas
el hambre que no se calla
los cuadros en todas partes
sus rostros en los billetes
manoseados, llenos de virus y bacterias
y las religiones
que no religan
que apabullan
y meten miedo
pero ganan adeptos,
¡cómo todo es parecido!,
asquerosamente igual
desalentador para los resultados
en hambrientas bocas de urnas,
como misteriosas cavernas
donde la Democracia se hace la que escucha,
mientras los poderosos se la pasan por el culo y
no se sabe cuál carajo de boleta
con la lista,- sábana negra- meter,
¿a cuál menos corrupto
le vamos a dar a degustar
fortunas próximamente'
¿a los "herederos" de qué gloria?
Y la gente muerta,
miles de marchas de silencio se precisan
para apagar el eco
de las bombas,
trenes descarrilados de la vida
y los ídolos de brazos cruzados
y las trampas de brazos en alto
con la ve de ninguna victoria
mientras haya uno solo,
mientras haya un solo desnutrido.
El holocausto continúa con otros nombres
y otras marcas de ropa,
con la firma de Será Justicia
pero no es a sola firma el préstamo,
y es más caro, la muerte no recibe habéas corpus...
Se hipoteca la alegría para siempre
si las madres todavía tienen que pedir
¡Justicia!
¿¡Por qué no se dejarán de joder con el cuento de la revolución!?,
es un gastadero de guita en armas
es una estupidez retórica que domina, lava el cerebro
y lo reduce a una palabra que no termina nunca,
la zanahoria delante del burro que se idolatra
y se alimenta del "enemigo"
que también va cambiando de nombres,
pero no es como el petróleo,
nunca se acaba...
Siempre tendrá que haber un enemigo
y si no se conoce se inventa.
Pero no hay redención
no hay rebelión
no hay resurrección
no hay Patrias
no hay religión
ni banderas,
ni himnos
ni negocios
ni pajaritos que hablen en nombre de los políticos
No hay nada que valga más que un hijo.
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