Cuando quisiste divisar mi silueta solo encontraste un abismo,
y las frías sombras de mi cuerpo se hicieron interminables
y por un segundo cubrieron el calor de tu presente.
Me dijiste que nunca olvidarías el color de mis ojos ni mi cabello bajo el sol,
y perdiste en el vuelo de una bandada de pájaros coloridos,
esa cromática que juraste, ser divina.
Caminaste por el mundo,
sin darte cuenta de que a cada paso te alejabas más
de esa niña sentada bajo los aromos,
no viste que un paso se transforma en un minuto,
y el tiempo envejeció mi carne
y atizó la lumbre pálida de mi melancolía.
En tu viaje, tu lengua fue acariciada por
imaginables manjares,
vinos con sabor a mujer y olor a rosa
carnal e indómita,
y en tu boca no quedo ni una gota del sabor
de ese último beso.
Y ahora tu y yo, y las cosas que tocamos,
y los campos y el cielo que miramos;
nuestra atmósfera entera,
esta llena de lo único que fue cierto en nuestra historia...;
el hecho, de que íbamos a olvidarnos.
y las frías sombras de mi cuerpo se hicieron interminables
y por un segundo cubrieron el calor de tu presente.
Me dijiste que nunca olvidarías el color de mis ojos ni mi cabello bajo el sol,
y perdiste en el vuelo de una bandada de pájaros coloridos,
esa cromática que juraste, ser divina.
Caminaste por el mundo,
sin darte cuenta de que a cada paso te alejabas más
de esa niña sentada bajo los aromos,
no viste que un paso se transforma en un minuto,
y el tiempo envejeció mi carne
y atizó la lumbre pálida de mi melancolía.
En tu viaje, tu lengua fue acariciada por
imaginables manjares,
vinos con sabor a mujer y olor a rosa
carnal e indómita,
y en tu boca no quedo ni una gota del sabor
de ese último beso.
Y ahora tu y yo, y las cosas que tocamos,
y los campos y el cielo que miramos;
nuestra atmósfera entera,
esta llena de lo único que fue cierto en nuestra historia...;
el hecho, de que íbamos a olvidarnos.