Sara Guerrero
Poeta recién llegado
Se Llamaba Juan
El invierno vino,
después de haberlo conocido
y talvez por eso no fue
ni en lo más mínimo frío.
Su risa era satírica,
su boca escarlata
bajo el cielo de la azul inmensidad;
su mirada era rara,
dificultaba mi respirar,
y en sus brazos era frágil,
una niña,
a la que sé,
nunca ha de olvidar.
El verano se ausento,
en tanto el no fue más conmigo,
y mi piel no humedeció
ni con las gotas del rocío;
supe que era él,
el cambio que estimuló mi ser,
desde el instante primero
en que al irse
pude desvanecer.
El invierno,
ese,
también se marcho
y así quedé,
siendo yo en los brazos de otro tipo
antagónico a mi ilusión
Pero aún llevo su nombre,
tatuado en mi corazón,
esperando a que regrese,
en una nube
o algún que otro ventarrón.