Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella se llamaba como la luna y las estrellas.
Como las aguas de un futuro
escrito en manantiales.
Como la sombra de un peñasco pesado
en una tierra agotada.
Como la mariposa que no tenía rumbo
y como el vino que conocía la boca.
Ella se llamaba como el amor entre las fresas.
Como baile que era inaudible al tacto.
Como prisiones de matanza de sueños
de tristezas paralelas entre los álamos.
Ella se llamaba después del frío
como la que nunca oía el firmamento.
Se llamaba como el hambre del suelo
consumido en un compromiso
que nunca pudo detenerlo.
Ella se llamaba como las telarañas del marfil.
Como alegrías hermosas que no vienen tras de sí.
Como la mujer de engaste de plata en frenesí,
como la que una vez quiso ser feliz:
Crystal Anisha Karsyll
Como las aguas de un futuro
escrito en manantiales.
Como la sombra de un peñasco pesado
en una tierra agotada.
Como la mariposa que no tenía rumbo
y como el vino que conocía la boca.
Ella se llamaba como el amor entre las fresas.
Como baile que era inaudible al tacto.
Como prisiones de matanza de sueños
de tristezas paralelas entre los álamos.
Ella se llamaba después del frío
como la que nunca oía el firmamento.
Se llamaba como el hambre del suelo
consumido en un compromiso
que nunca pudo detenerlo.
Ella se llamaba como las telarañas del marfil.
Como alegrías hermosas que no vienen tras de sí.
Como la mujer de engaste de plata en frenesí,
como la que una vez quiso ser feliz:
Crystal Anisha Karsyll