Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Me siento como tu Dios cuando me replican las campanas
del templo entre las sombras de tu cuerpo entre mi cama.
Le rezo a los vientos, le grito al cielo y me llega un alma
que nunca supe que tenía, volandome entre las persianas.
Se me confunde tu piel con el viento, mi latido con tu mirada,
mi vieja adolescencia con un mundo de necios que no sabe leer las líneas de tu cara.
Se me confunde la Luna con las paredes rectas, casi rectas de tu casa,
el sol con la luz del flexo, la niebla con tus pendientes en mi almohada.
Se me confunden las horas, el tiempo, ese rayito de estrellas entrando por la ventana,
se me confunde la ignorancia, el querer, el no querer. Se me confunde no decir nada,
nada más de lo que quisiera, aunque me confundo en alguna palabra
que un día dije que nunca diría, pero mi confusión no puede evitar decirte que te ama.
del templo entre las sombras de tu cuerpo entre mi cama.
Le rezo a los vientos, le grito al cielo y me llega un alma
que nunca supe que tenía, volandome entre las persianas.
Se me confunde tu piel con el viento, mi latido con tu mirada,
mi vieja adolescencia con un mundo de necios que no sabe leer las líneas de tu cara.
Se me confunde la Luna con las paredes rectas, casi rectas de tu casa,
el sol con la luz del flexo, la niebla con tus pendientes en mi almohada.
Se me confunden las horas, el tiempo, ese rayito de estrellas entrando por la ventana,
se me confunde la ignorancia, el querer, el no querer. Se me confunde no decir nada,
nada más de lo que quisiera, aunque me confundo en alguna palabra
que un día dije que nunca diría, pero mi confusión no puede evitar decirte que te ama.