LINDA R .R
Poeta recién llegado
Se escaparon los sueños de mi infancia...
cuando todavía era una niña
y terminé la etapa sin sueños,
porque aun seguía con vida.
Me introdujeron a un túnel,
reinante de oscuridad,
y a fuerza de golpear mi cabeza,
pude ver la claridad.
Me obligaron a atravezar un laberinto,
aún sin saber caminar,
y como era ciega,
ni con los ojos desmesurados,
pude encontrar la salida principal.
Llegué a mi adolescencia ,
condicionada por aquella inhumana oscuridad;
se escaparon los sueños de mi adolescencia,
porque no pude ver la realidad;
y tuve que seguir sin ellos,
porque suicidarme nunca fui capaz.
¡Por fin me hice adulta!
¡Trascendí en la oscuridad!
¡salí del laberinto!
Entonces... volví a soñar:
Soñé tener dinero,
y aunque lo conseguí,
terminé desnuda tirada en un basural,
soñé satisfacer mi ambicioso intelecto,
pero al final me encontré,
con una ignorancia fatal.
Soñé servir a Dios con amor y dignidad,
pero mi dios se deshizo,
cuando vi la claridad;
soñé tener paz interior,
y me pasé la vida guerreando,
con la humana imperfección.
Así se me escaparon los sueños,
se me rompieron las alas en pleno vuelo;
y tuve que seguir volando,
arañando en mí cerebro,
un mecanismo de defensa,
para no quedar sin tiempo.
cuando todavía era una niña
y terminé la etapa sin sueños,
porque aun seguía con vida.
Me introdujeron a un túnel,
reinante de oscuridad,
y a fuerza de golpear mi cabeza,
pude ver la claridad.
Me obligaron a atravezar un laberinto,
aún sin saber caminar,
y como era ciega,
ni con los ojos desmesurados,
pude encontrar la salida principal.
Llegué a mi adolescencia ,
condicionada por aquella inhumana oscuridad;
se escaparon los sueños de mi adolescencia,
porque no pude ver la realidad;
y tuve que seguir sin ellos,
porque suicidarme nunca fui capaz.
¡Por fin me hice adulta!
¡Trascendí en la oscuridad!
¡salí del laberinto!
Entonces... volví a soñar:
Soñé tener dinero,
y aunque lo conseguí,
terminé desnuda tirada en un basural,
soñé satisfacer mi ambicioso intelecto,
pero al final me encontré,
con una ignorancia fatal.
Soñé servir a Dios con amor y dignidad,
pero mi dios se deshizo,
cuando vi la claridad;
soñé tener paz interior,
y me pasé la vida guerreando,
con la humana imperfección.
Así se me escaparon los sueños,
se me rompieron las alas en pleno vuelo;
y tuve que seguir volando,
arañando en mí cerebro,
un mecanismo de defensa,
para no quedar sin tiempo.
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