Se me escapó la primavera

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa



SE ME ESCAPÓ LA PRIMAVERA


Hoy me di cuenta de que se me escapó la primavera;
que ni una sola vez,
digo,
ni una puta vez
respiré hondamente por la nariz
ni alcé la vista al cielo.



Eso sí, calculo por miles
las entrecortadas pulsaciones de aire de esta marioneta acabada
ejercitando su mueca
en cada crepúsculo
sobre los tornasoles de alquitrán.
Perdí la cuenta de las citas con mi último trago.

—Pensar que pensaba que sufría siendo, entonces, una mariposa sin alas—.

Y mientras el campo estaba verde...
topología de las aceras con peste,
céspedes con cagadas de perro,
gritos, bajadas de persiana,
camiones de la basura,
hoteles de cartón,
ambulancias noctámbulas,
amnésicas madrugadas,
y el hedor lacustre de la noche
en las esquinas humeantes
con sirenas varadas
junto a farolas epilépticas.

—Hace tiempo que no lloro, ni prometo nada a nadie—.

Malditos sean los ascensores seniles
con su ding-dong, y sus largos pasillos enmoquetados,
exhalando un mórbido perfume a hospital.


Malditos sean los techos confusos
que bailan sobre este túmulo de carne que palpita dos veces por minuto;
techos que prensan, sin aviso, con violencia,
los estertores de esta mente alcoholizada
que incomprensiblemente amanece vez tras vez.

—Y las auroras… no me acuerdo de las auroras—.

Esta tarde
Juan, el del semáforo, me contó que Eduardito se había muerto;
me lo esperaba.




Alcé la vista al cielo
y fui consciente
de que la primavera se había esfumado.




~Kalkbadan~
Madrid, agosto de 2013



 
Última edición:



SE ME ESCAPÓ LA PRIMAVERA


Hoy me di cuenta de que se me escapó la primavera;

que ni una sola vez,

digo,

ni una puta vez

respiré hondamente por la nariz

ni alcé la vista al cielo.


Eso sí, calculo por miles

las entrecortadas pulsaciones de aire de esta marioneta acabada

ejercitando su mueca

en cada crepúsculo

sobre los tornasoles de alquitrán.

Perdí la cuenta de las citas con mi último trago.


—Pensar que pensaba que sufría siendo, entonces, una mariposa sin alas—.


Y mientras el campo estaba verde...

topología de las aceras con peste,

céspedes con cagadas de perro,

gritos, bajadas de persiana,

camiones de la basura,

hoteles de cartón,

ambulancias noctámbulas,

amnésicas madrugadas,

y el hedor lacustre de la noche

en las esquinas humeantes

con sirenas varadas

junto a farolas epilépticas.


—Hace tiempo que no lloro, ni prometo nada a nadie—.


Malditos sean los ascensores seniles

con su ding-dong, y sus largos pasillos enmoquetados,

exhalando un mórbido perfume a hospital.

Malditos sean los techos confusos

que bailan sobre este túmulo de carne que palpita dos veces por minuto;

techos que prensan, sin aviso, con violencia,

los estertores de esta mente alcoholizada

que incomprensiblemente amanece vez tras vez.


—Y las auroras… no me acuerdo de las auroras—.


Esta tarde

Juan, el del semáforo, me contó que Eduardito se había muerto;

me lo esperaba.



Alcé la vista al cielo

y fui consciente

de que la primavera se había esfumado.



~Kalkbadan~

Madrid, agosto de 2013.




siempre cuando caigo en cuenta me doy cuenta que con los años la estoy perdiendo, saludos
 
Me gusta mucho tu estilo cuando escribes así, dejando fluir...

Un abrazo
JULIA
 
No frecuento asiduamente este foro; hoy precisamente he venido siguiendo el rastro de tu poesía, la cual te consta que admiro profundamente, y me he dado de bruces con unos versos que me han conmovido profundamente.
Mi amigo, a mí también se me escapo la primavera...casi sin darme cuenta.
Aplausos, de pie.
 
Intenso, vibrante poema, que comunica pasión y hastío al mismo tiempo a base de zarpazos demoledores. Muy buen trabajo. Luis
 
No frecuento asiduamente este foro; hoy precisamente he venido siguiendo el rastro de tu poesía, la cual te consta que admiro profundamente, y me he dado de bruces con unos versos que me han conmovido profundamente.
Mi amigo, a mí también se me escapo la primavera...casi sin darme cuenta.
Aplausos, de pie.


Gracias Luis por dejar tu huella en estos versos. Que sirvan las primaveras esfumadas para ser conscientes de lo que tenemos.
Un abrazo poeta.
 
Me ha gustado mucho este poema que ha puesto las flores en formol , y que ha vivido una realidad apagada de colores que no se debe respirar a bocanadas , sin perder la conciencia de que vive en la estación apagada.
 
Buen poema realista amigo
a veces no nos damos cuenta
por la rutina de todos los días...
saludos cordiales...
 
Tu poema ha venido a ser profecía para mí, lo he leído justo en un buen momento, todavía puedo vivir la primavera, hay tantas cosa que intentan robármela, en verdad es penoso cuando sucede, yo lucho con fuerzas para que no se me vaya de las manos sin respirar a plenitud su aire, para cuando llegue el invierno no lamentarme. Hermoso este poema, te dejo reputación.
 
Tu poema ha venido a ser profecía para mí, lo he leído justo en un buen momento, todavía puedo vivir la primavera, hay tantas cosa que intentan robármela, en verdad es penoso cuando sucede, yo lucho con fuerzas para que no se me vaya de las manos sin respirar a plenitud su aire, para cuando llegue el invierno no lamentarme. Hermoso este poema, te dejo reputación.


Precioso comentario ALYA. Luchemos entonces.
Saludos.
 
Hola, me encanta todo esto que has contado,
ya la había leído una cuantas veces.
Ahora mismo estoy en una etapa,
en que no estoy dispuesta a que nada se me escapa,
cosas que aparecen de sorpresa y sin avisar,
no estoy dispuesta,
pienso agarrarme a ellas,
como si fuera la vida.
Hay que arriesgar.
Cuánto tiempo perdido verdad!!
Un abrazo.
 
Hola, me encanta todo esto que has contado,
ya la había leído una cuantas veces.
Ahora mismo estoy en una etapa,
en que no estoy dispuesta a que nada se me escapa,
cosas que aparecen de sorpresa y sin avisar,
no estoy dispuesta,
pienso agarrarme a ellas,
como si fuera la vida.
Hay que arriesgar.
Cuánto tiempo perdido verdad!!
Un abrazo.


¡Elena!
¡Así debe ser compañera! Hay que quitarse de encima la sombra que a veces pesa tanto. Peligroso es ser demasiado tiempo el hombre del traje gris. A vivir, y que la magia del instante feliz no se nos esfume; que no nos cacen los años habiendo dejado escapar demasiados momentos.
Vital y hermoso comentario.
Como siempre, un placer.
 
Hay muchos sucesos en la vida que, no necesariamente en relación con el paso del tiempo, hacen que se nos vaya agotando "el cupo de primaveras".
Me ha parecido un poema magnífico, tanto por el ambiente de melancolía que tan bien reflejas en tus versos y sus imágenes, como por el ritmo y la estructura de la poesía. Sea más o menos realista es una gran obra. Mis sinceras felicitaciones, Kalkbadan. Un fuerte abrazo, poeta y vecino de Madrid.
 
Última edición por un moderador:
Hay muchos sucesos en la vida que, no necesariamente en relación con el paso del tiempo, hacen que se nos vaya agotando "el cupo de primaveras".
Me ha parecido un poema magnífico, tanto por el ambiente de melancolía que tan bien reflejas en tus versos y sus imágenes, como por el ritmo y la estructura de la poesía. Sea más o menos realista es una gran obra. Mis sinceras felicitaciones, Kalkbadan. Un fuerte abrazo, poeta y vecino de Madrid.

Compañero LIBRA, así es... pero ya vale.
Tienes toda la razón, no es realista, pero es un foro en el que me gustaría publicar tanto... pero me cuesta expresar de aquella manera.
Un abrazo fuerte.
 



SE ME ESCAPÓ LA PRIMAVERA


Hoy me di cuenta de que se me escapó la primavera;
que ni una sola vez,
digo,
ni una puta vez
respiré hondamente por la nariz
ni alcé la vista al cielo.


Eso sí, calculo por miles
las entrecortadas pulsaciones de aire de esta marioneta acabada
ejercitando su mueca
en cada crepúsculo
sobre los tornasoles de alquitrán.
Perdí la cuenta de las citas con mi último trago.

—Pensar que pensaba que sufría siendo, entonces, una mariposa sin alas—.

Y mientras el campo estaba verde...
topología de las aceras con peste,
céspedes con cagadas de perro,
gritos, bajadas de persiana,
camiones de la basura,
hoteles de cartón,
ambulancias noctámbulas,
amnésicas madrugadas,
y el hedor lacustre de la noche
en las esquinas humeantes
con sirenas varadas
junto a farolas epilépticas.

—Hace tiempo que no lloro, ni prometo nada a nadie—.

Malditos sean los ascensores seniles
con su ding-dong, y sus largos pasillos enmoquetados,
exhalando un mórbido perfume a hospital.

Malditos sean los techos confusos
que bailan sobre este túmulo de carne que palpita dos veces por minuto;
techos que prensan, sin aviso, con violencia,
los estertores de esta mente alcoholizada
que incomprensiblemente amanece vez tras vez.

—Y las auroras… no me acuerdo de las auroras—.

Esta tarde
Juan, el del semáforo, me contó que Eduardito se había muerto;
me lo esperaba.



Alcé la vista al cielo
y fui consciente
de que la primavera se había esfumado.




~Kalkbadan~
Madrid, agosto de 2013.





Se me escapan las palabras, compañero,
y se hace un nudo el pensamiento.Genial.
Ya otro día vuelvo...
Un abrazo poeta
 

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