Ando buscando colérico,
se me han perdido los versos,
cada hilo de sus sílabas, cada aguja de sus tildes.
Rebusco en viejas canciones,
esas ladronas de poesia,
gotas de lluvia que las diluye,
en uno que otro cuento.
¡Se me fueron los versos!
A las cuerdas de una guitarra les pregunte,
a uno que vende loteria, al del bar,
a la maquina que te dice el peso,
a un niño y a su perro.
Recorro las sierras buscando,
como un viejo a su baston,
entre uno y otro arbol estiro el brazo
a ver si palpo una misera metafora.
¡Se me fueron!
Ya de regeso al lecho,
derrotado por la soga del fracaso,
se me ocurrio buscar en mi pecho:
¡Gritos de versos escuche!
a la guitarra que te dice el peso,
al bar de la loteria,
a la maquina y su perro,
las tíldes del niño,
la vieja lluvia y su bastón,
las gotas de la metáfora,
el brazo de un mísero árbol.
Empiezo a cabar más profundo,
deseoso de hallar la fuente,
abros los ojos por fín:
ahi estas... vós, cofre abierto de mis versos.
se me han perdido los versos,
cada hilo de sus sílabas, cada aguja de sus tildes.
Rebusco en viejas canciones,
esas ladronas de poesia,
gotas de lluvia que las diluye,
en uno que otro cuento.
¡Se me fueron los versos!
A las cuerdas de una guitarra les pregunte,
a uno que vende loteria, al del bar,
a la maquina que te dice el peso,
a un niño y a su perro.
Recorro las sierras buscando,
como un viejo a su baston,
entre uno y otro arbol estiro el brazo
a ver si palpo una misera metafora.
¡Se me fueron!
Ya de regeso al lecho,
derrotado por la soga del fracaso,
se me ocurrio buscar en mi pecho:
¡Gritos de versos escuche!
a la guitarra que te dice el peso,
al bar de la loteria,
a la maquina y su perro,
las tíldes del niño,
la vieja lluvia y su bastón,
las gotas de la metáfora,
el brazo de un mísero árbol.
Empiezo a cabar más profundo,
deseoso de hallar la fuente,
abros los ojos por fín:
ahi estas... vós, cofre abierto de mis versos.