SE ME OLVIDÓ CRECER
En la soledad de mi habitación.
Muere a lo lejos el pájaro gris del atardecer,,
atardecer....
esa siempre inacabada historia que se hace sombra sobre la llama.
En la soledad de mis ojos.
Un lápiz y un papel,
y un tumulto asomado a mis manos.
Vencido,, cae un manto de pena sobre mi cama.
Dudando la luna,
yo cuento las gotas de tiempo,
de pétalos viejos sus horas caídas.
Ahora,, puedo ver a la noche
tejer su firmamento de estrellas,
se me perdieron los pasos un día
entre los pliegues almidonados de su bendita belleza
y esperando algo, sentada en el umbral de alguna puerta,
se me olvidó crecer,,
y se quedaron mis puños cerrados,
entrelazados mis dedos
aprisionados en ellos miradas y brisas
y olvidóse de mí el tiempo.........
el tiempo que yo contaba,,
estrecha y corta, inacabada......
se me olvidó crecer,
con el alma derramándoseme por la espalda
y la vida derretida sobre mi falda,
con las cadenas a medio limar
y en mis manos apretadas,
el rugoso papel donde lloran y se asfixian mis pecados.
No se miraron nunca mis ojos,,
nunca mis ojos a un espejo.
Allí, apilada, amontonada sobre un reloj de arena
recogiendo callada cada grano de tiempo,, me quedé,,
cavando frente a las jaulas que ya no entiendo
en donde cada cosa ,tiene su sitio
y en donde el mío vacío, algo aguarda.
MiTRaL
En la soledad de mi habitación.
Muere a lo lejos el pájaro gris del atardecer,,
atardecer....
esa siempre inacabada historia que se hace sombra sobre la llama.
En la soledad de mis ojos.
Un lápiz y un papel,
y un tumulto asomado a mis manos.
Vencido,, cae un manto de pena sobre mi cama.
Dudando la luna,
yo cuento las gotas de tiempo,
de pétalos viejos sus horas caídas.
Ahora,, puedo ver a la noche
tejer su firmamento de estrellas,
se me perdieron los pasos un día
entre los pliegues almidonados de su bendita belleza
y esperando algo, sentada en el umbral de alguna puerta,
se me olvidó crecer,,
y se quedaron mis puños cerrados,
entrelazados mis dedos
aprisionados en ellos miradas y brisas
y olvidóse de mí el tiempo.........
el tiempo que yo contaba,,
estrecha y corta, inacabada......
se me olvidó crecer,
con el alma derramándoseme por la espalda
y la vida derretida sobre mi falda,
con las cadenas a medio limar
y en mis manos apretadas,
el rugoso papel donde lloran y se asfixian mis pecados.
No se miraron nunca mis ojos,,
nunca mis ojos a un espejo.
Allí, apilada, amontonada sobre un reloj de arena
recogiendo callada cada grano de tiempo,, me quedé,,
cavando frente a las jaulas que ya no entiendo
en donde cada cosa ,tiene su sitio
y en donde el mío vacío, algo aguarda.
MiTRaL
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