Se nos secó

Alas de marioneta

Poeta asiduo al portal
Se nos secó la edad, los días, las ganas y los instantes

de cuando corríamos por bosques en llamas sin ir a ninguna parte.

Se nos quemaron los años. Me mirabas a los ojos como si no te importase,

como una niña saltando a la comba de mis labios sin besarte.

Y pasaron tres cumpleaños, creo que olvidé felicitarte,

mirando al techo de mi sofá donde te echo de menos de tanto imaginarte

entre dos bombillas fundidas, un papel viejo y la mancha que dejaste

aquel domingo cuando aprendimos a volar y le dimos la espalda al aire.

Cuando entre el sofá y el hueco de nuestra piel se nos dibujo un corazón salvaje

que ahullaba de amor a una farola, al otro lado de nuestra calle.


Pero un día dejó de ser domingo, cada noche parecías alejarte,

acostando temprano tus sueños, despertando deprisa tus ojos sin mirarme,

mirando a la ventana del salón, viendo amanecer la tarde

en que un día rompiste los cristales, hechaste a volar y te marchaste.
 
El amor debe cuidarse como una flor porque si no lo hacemos corremos el riesgo de que se marchite y hasta logré secarse. Que triste pero es así, sentido poema nos comparte, grato leerle, feliz noche!! Saludos!
 
Se nos secó la edad, los días, las ganas y los instantes

de cuando corríamos por bosques en llamas sin ir a ninguna parte.

Se nos quemaron los años. Me mirabas a los ojos como si no te importase,

como una niña saltando a la comba de mis labios sin besarte.

Y pasaron tres cumpleaños, creo que olvidé felicitarte,

mirando al techo de mi sofá donde te echo de menos de tanto imaginarte

entre dos bombillas fundidas, un papel viejo y la mancha que dejaste

aquel domingo cuando aprendimos a volar y le dimos la espalda al aire.

Cuando entre el sofá y el hueco de nuestra piel se nos dibujo un corazón salvaje

que ahullaba de amor a una farola, al otro lado de nuestra calle.


Pero un día dejó de ser domingo, cada noche parecías alejarte,

acostando temprano tus sueños, despertando deprisa tus ojos sin mirarme,

mirando a la ventana del salón, viendo amanecer la tarde

en que un día rompiste los cristales, hechaste a volar y te marchaste.
Aquel dia de la huida del amor se rompieron los sueños, queda ese decrepito
espacio donde la soledad enraiza en una mezcla que intenta solucionar
el estado sensitivo del alma. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta.
Felices Fiestas!
 

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