Anne_
I killed Bukowski.
-Por qué detestas tanto el mundo?
-Pero hermana, yo no detesto el mundo,
yo la detesto a usted, y a los comunistas…
Ok también a los hippies.
Se acerca la medianoche
cuando deba devolver mis linternas
al hada magenta que supo darme
un soplo en los oídos, cuando solo era
una piedra anónima
reventando neumáticos
en las afueras de las escuelas públicas,
tu ru ru, tu ru ru, tu ru ru.
Intro,
detesto el pescado y las comidas marinas,
me mantuve atontada
entre las risas de las nubes
y cuando lloré,
los pájaros de asfalto me cortaron cancioncitas
y las colgaron sobre mis hombros,
mientras me dejaban sola
en el asiento delantero del metro,
totalmente vacío; se nos va la vida,
cruzando los cruces
con los bebes en las manos que llaman milagros,
saliendo del trabajo a las seis de la tarde,
con una sonrisa endiabladamente agonizante,
comprando presentes para la navidad
y atorando los puestos de helados a las 7 de la tarde,
se nos va la vida los domingos por la tarde
gritándole gol al televisor, aprovechando
los fines de semana largos para viajar,
acostándose con extraños
todos los miércoles después de clases.
-Pero hermana, yo no detesto el mundo,
yo la detesto a usted, y a los comunistas…
Ok también a los hippies.
Se acerca la medianoche
cuando deba devolver mis linternas
al hada magenta que supo darme
un soplo en los oídos, cuando solo era
una piedra anónima
reventando neumáticos
en las afueras de las escuelas públicas,
tu ru ru, tu ru ru, tu ru ru.
Intro,
detesto el pescado y las comidas marinas,
me mantuve atontada
entre las risas de las nubes
y cuando lloré,
los pájaros de asfalto me cortaron cancioncitas
y las colgaron sobre mis hombros,
mientras me dejaban sola
en el asiento delantero del metro,
totalmente vacío; se nos va la vida,
cruzando los cruces
con los bebes en las manos que llaman milagros,
saliendo del trabajo a las seis de la tarde,
con una sonrisa endiabladamente agonizante,
comprando presentes para la navidad
y atorando los puestos de helados a las 7 de la tarde,
se nos va la vida los domingos por la tarde
gritándole gol al televisor, aprovechando
los fines de semana largos para viajar,
acostándose con extraños
todos los miércoles después de clases.
Armonía callada que deslumbras mis voraces penas,
armonía celeste que destazas
las grandezas de la oscuridad
y los faroles nocturnos
de esta infame mal llamada ciudad,
ya parezco un juego de llaves
sobre algún tablero.
Se nos va la vida escribiendo sobre escribir,
fumando un cigarrillo
bajo la luz de la luna
a la mitad del desierto,
se nos va la vida haciendo maquetas escolares
y entrenando a los chicos para el foot ball,
bebiendo en algún bar alturado
y conversando sobre Bukowski,
se nos va la vida
tratando de limpiar ballenas
y pintar África de verde,
se nos va la vida
liberando a los chinos
y esclavizando etiopenses,
se nos va la vida hablando de la vida,
se nos va la vida viviendo.
-Por qué detestas tanto el mundo?
-Pero hermana, yo no detesto el mundo,
yo la detesto a usted, y a los comunistas…
Tu ru ru, tu ru ru, tu ru ru.