Un año y alguno meses
pudo durar tu delicada compañía,
de repente por un instante
hecho de palabras orgullosas
me quedé entre la nada
reflexionando una cosa
que era verdaderamente agria.
¿Se podrá...?
¿Se podrá acaso menudear la vida?
Sin el beso de mañana
que despertaba a mi dormido corazón,
sin aquel aroma
que interrumpía a mis sentidos
de sus labores triviales,
sin tu conducta genuina
que era mi tema de conversación.
Y vuelve la pregunta a la mente
pero esta vez más consciente.
¿Se podrá acaso menudear la vida?
Sin mis enojos justos y los tuyos injustos
y las disculpas del justo al injusto,
sin que alguien soporte mi tristeza
y la mime con un poco de frialdad
de esa que uno se enamora.
Acaso podré seguir con mi calvario.
¡No! el día pasa y no puedo,
pero digno soy hasta el momento.
¡No quiero dejar de ser un caballero!
Retroceder como acostumbro
y una vez más
llegar derrotado a ella,
con el alma agacha...
pudo durar tu delicada compañía,
de repente por un instante
hecho de palabras orgullosas
me quedé entre la nada
reflexionando una cosa
que era verdaderamente agria.
¿Se podrá...?
¿Se podrá acaso menudear la vida?
Sin el beso de mañana
que despertaba a mi dormido corazón,
sin aquel aroma
que interrumpía a mis sentidos
de sus labores triviales,
sin tu conducta genuina
que era mi tema de conversación.
Y vuelve la pregunta a la mente
pero esta vez más consciente.
¿Se podrá acaso menudear la vida?
Sin mis enojos justos y los tuyos injustos
y las disculpas del justo al injusto,
sin que alguien soporte mi tristeza
y la mime con un poco de frialdad
de esa que uno se enamora.
Acaso podré seguir con mi calvario.
¡No! el día pasa y no puedo,
pero digno soy hasta el momento.
¡No quiero dejar de ser un caballero!
Retroceder como acostumbro
y una vez más
llegar derrotado a ella,
con el alma agacha...