danie
solo un pensamiento...
Nos quemaron la mente con ideas sumergidas
en aceite caliente
nos mataron miles de veces antes de los nuevos tintes
de las primeras luces del alba
nos lavaron de cuerpo y alma/ de todo sueño preconcebido
y hasta diluyeron nuestra sangre
en un pozo de letrina
nos durmieron aturdidos
ante el estruendoso ruido de las botas y sus marchas
en un muro
fusilaron nuestra conciencia
para no oírla cantar más
nos marcaron con los herrajes ardientes de la vergüenza
nos colmaron de tumbas
sin dejar siquiera una flor de violeta
espantaron nuestros fantasmas y hasta sus propias sombras
de velamen ahorcado de la tierra reseca por los exilios
cercenaron la palabra con un bisturí de vanidad
y ni hablar de los Libres del Sur y sus escaldos de Libertad
fuimos borroneados graffitis de algún nombre propio
hoy desaparecido
ellos hicieron de nuestros rezos
una costumbre de muerte
un pestífero hedor que impregnó el pellejo
con profundas dudas
y buidas desesperanzas
nos presentaron en la historia del hombre
como reses
desangradas en pensamientos
descuartizadas de todo patrimonio nacional
colgando boca abajo del gancho
para luego ser la cena de un Capitán General.
PD: Hay un triste presagio en la historia de la argentina que muchas veces por desgracia se cumple. Por estos lados se rumorea que, aprovechando la mala gestación política del nuevo presidente, la milicia de Córdoba se quiere levantar en armas nuevamente. Sólo espero que sea otro rumor, y que por nada del mundo ocurra de nuevo. Al fin de cuentas, si ocurre eso, como siempre, no será una solución al problema, sino será otra lápida más sin nombre en la que tendremos que sepultar nuestra conciencia.
en aceite caliente
nos mataron miles de veces antes de los nuevos tintes
de las primeras luces del alba
nos lavaron de cuerpo y alma/ de todo sueño preconcebido
y hasta diluyeron nuestra sangre
en un pozo de letrina
nos durmieron aturdidos
ante el estruendoso ruido de las botas y sus marchas
en un muro
fusilaron nuestra conciencia
para no oírla cantar más
nos marcaron con los herrajes ardientes de la vergüenza
nos colmaron de tumbas
sin dejar siquiera una flor de violeta
espantaron nuestros fantasmas y hasta sus propias sombras
de velamen ahorcado de la tierra reseca por los exilios
cercenaron la palabra con un bisturí de vanidad
y ni hablar de los Libres del Sur y sus escaldos de Libertad
fuimos borroneados graffitis de algún nombre propio
hoy desaparecido
ellos hicieron de nuestros rezos
una costumbre de muerte
un pestífero hedor que impregnó el pellejo
con profundas dudas
y buidas desesperanzas
nos presentaron en la historia del hombre
como reses
desangradas en pensamientos
descuartizadas de todo patrimonio nacional
colgando boca abajo del gancho
para luego ser la cena de un Capitán General.
PD: Hay un triste presagio en la historia de la argentina que muchas veces por desgracia se cumple. Por estos lados se rumorea que, aprovechando la mala gestación política del nuevo presidente, la milicia de Córdoba se quiere levantar en armas nuevamente. Sólo espero que sea otro rumor, y que por nada del mundo ocurra de nuevo. Al fin de cuentas, si ocurre eso, como siempre, no será una solución al problema, sino será otra lápida más sin nombre en la que tendremos que sepultar nuestra conciencia.
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