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Se pueblan

Julián Varela Navarro

Poeta recién llegado
Se pueblan




Aquellas aguas de la cascada son siempre amarillas y
levemente rojas. Las aguas de la laguna
son amarillas solamente si el sol,
cansado, la vigía no olvida. O
por sus lágrimas nos dignifica.

Veo la laguna, vibrante y relajada, veo el reflejo
de las nubes. Finalmente cubriendo al sol.
La cascada aún posee; por supuesto su color
e inmaculada por árboles otoñales en su terreno.
Desciende el palmo
para los vitales, ya sé de mi muerte eso creo.

¡No inmerecido el regalo! ¡No, inmerecidas las fortunas!
¿Quién puede ser ayudado, quién puede disfrutar,
quién es zapateado, quién es maltratado o descuidado,
si se vive en la bacteria de la peste? Respondan “ciudadanos”.

Eres amor
o eres grande.

Más seguro estoy
de que eres suerte.

Sino por olvidarme ya del placer;
míralo, cómo me decepcioné y nací...
perdí la felicidad
donde más orgulloso me sentía.
¿Qué es del dinero en las visiones del amor?,
¿y cuánta felicidad se puede obtener sin corazón?
Y quien no puede vivir haciendo:
¿qué corazón?,
¿qué dinero?
Recibiré los aplausos,
mas estoy seguro que fue suerte.

Escondida, pero, aún estando, sí, aún estando
la enfermedad
escondía.
El invierno reclutaba a sus súbditos más capaces:
"hijos del sol,
vengan a mí,
los que gozan de salud".

La laguna
se cubre del oro descendente.
¡Ahí va!, un reloj de oro.
Un frasco de oro.
¡Ahí va!, el agua de oro.
Agricultura dorada, patatas doradas.
¡Sol!,
que alumbra árboles dorados.





- Julián Varela Navarro
 
Se pueblan




Aquellas aguas de la cascada son siempre amarillas y
levemente rojas. Las aguas de la laguna
son amarillas solamente si el sol,
cansado, la vigía no olvida. O
por sus lágrimas nos dignifica.

Veo la laguna, vibrante y relajada, veo el reflejo
de las nubes. Finalmente cubriendo al sol.
La cascada aún posee; por supuesto su color
e inmaculada por árboles otoñales en su terreno.
Desciende el palmo
para los vitales, ya sé de mi muerte eso creo.

¡No inmerecido el regalo! ¡No, inmerecidas las fortunas!
¿Quién puede ser ayudado, quién puede disfrutar,
quién es zapateado, quién es maltratado o descuidado,
si se vive en la bacteria de la peste? Respondan “ciudadanos”.

Eres amor
o eres grande.

Más seguro estoy
de que eres suerte.

Sino por olvidarme ya del placer;
míralo, cómo me decepcioné y nací...
perdí la felicidad
donde más orgulloso me sentía.
¿Qué es del dinero en las visiones del amor?,
¿y cuánta felicidad se puede obtener sin corazón?
Y quien no puede vivir haciendo:
¿qué corazón?,
¿qué dinero?
Recibiré los aplausos,
mas estoy seguro que fue suerte.

Escondida, pero, aún estando, sí, aún estando
la enfermedad
escondía.
El invierno reclutaba a sus súbditos más capaces:
"hijos del sol,
vengan a mí,
los que gozan de salud".

La laguna
se cubre del oro descendente.
¡Ahí va!, un reloj de oro.
Un frasco de oro.
¡Ahí va!, el agua de oro.
Agricultura dorada, patatas doradas.
¡Sol!,
que alumbra árboles dorados.





- Julián Varela Navarro
La verdadera felicidad no se puede comprar ni mantener sin un corazón sincero.

Saludos
 

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