Con sigilo y con prudencia sucumbía
al aroma incandescente de su flor,
sus destellos de amatista y su color,
pero nunca consiguió lo que quería.
Imagina de sus labios malvasía,
y en su pecho se inflamaba aquel amor
que sumía en sus entrañas un dolor
con matices ambarinos de alegría.
En su mente, repentina, se forjaba
el futuro de aquel ser desesperado,
sabedor de que la muerte lo esperaba.
Y consciente, muy tranquilo y sosegado,
de una rama de castaño se colgaba,
porque estaba de su amor enamorado.
-.-
VicenteMoret
al aroma incandescente de su flor,
sus destellos de amatista y su color,
pero nunca consiguió lo que quería.
Imagina de sus labios malvasía,
y en su pecho se inflamaba aquel amor
que sumía en sus entrañas un dolor
con matices ambarinos de alegría.
En su mente, repentina, se forjaba
el futuro de aquel ser desesperado,
sabedor de que la muerte lo esperaba.
Y consciente, muy tranquilo y sosegado,
de una rama de castaño se colgaba,
porque estaba de su amor enamorado.
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VicenteMoret