Mercedes
Poeta adicto al portal
Se va
Sus ojos en la alcoba,
tiernos en cada reflejo.
A distancia se me posan;
se va ese amor ajeno.
Las auroras de caricias,
se mantienen en la herida.
Se va ella sin la rutina,
de amarla cada día.
En un centenar de dolores,
el vicio de amores arranca,
mi entera alma de pasiones,
y su flor de piel se estanca.
Se va, obsequiándome una lágrima.
Se va, sin sus labios de alba.
Se va, dejándome naufragada.
Se va, sintiéndola extrañarla.
Se va la suavidad,
fundida en su altar;
que en noches cálidas,
me logró capturar.
Y en las mañanas
no se va su sabor,
que en madrugadas,
se trenzó a mi amor.
Sus ojos en la alcoba,
tiernos en cada reflejo.
A distancia se me posan;
se va ese amor ajeno.
Las auroras de caricias,
se mantienen en la herida.
Se va ella sin la rutina,
de amarla cada día.
En un centenar de dolores,
el vicio de amores arranca,
mi entera alma de pasiones,
y su flor de piel se estanca.
Se va, obsequiándome una lágrima.
Se va, sin sus labios de alba.
Se va, dejándome naufragada.
Se va, sintiéndola extrañarla.
Se va la suavidad,
fundida en su altar;
que en noches cálidas,
me logró capturar.
Y en las mañanas
no se va su sabor,
que en madrugadas,
se trenzó a mi amor.