Carlos Rodríguez Morales
Poeta recién llegado
Hace tiempo
se viene gestando
el silencio en mis cavernas.
El niño que fui
aferrado al espejo
ve pasar las hojas
de un invierno cálido.
En los dedos
es incierto lo que se mueve
sin motivo para sufrir
el delirio se transforma en locura.
Voy a encontrar mi voz
entre los papeles
voy a cerrar los ojos
en el horizonte de esta cuestión.
Voy a caminar entre la gente
con paso delirante
voy a gastar las suelas
en las calles del mundo.
No importa de dónde vengo
ni a quienes he conocido
no importa el color
de mi piel.
La ceniza que cae
en el corazón de los hombres
no tiene nada que ver
con lo que siento.
Cada vez que grito
en mis costillas
se viene gestando silencio
la divina forma de las nubes
la otrora juventud, huyendo.
Como utilizar las armas
que me brinda la angustia
como no ver soledad
en la mejillas.
se viene gestando
el silencio en mis cavernas.
El niño que fui
aferrado al espejo
ve pasar las hojas
de un invierno cálido.
En los dedos
es incierto lo que se mueve
sin motivo para sufrir
el delirio se transforma en locura.
Voy a encontrar mi voz
entre los papeles
voy a cerrar los ojos
en el horizonte de esta cuestión.
Voy a caminar entre la gente
con paso delirante
voy a gastar las suelas
en las calles del mundo.
No importa de dónde vengo
ni a quienes he conocido
no importa el color
de mi piel.
La ceniza que cae
en el corazón de los hombres
no tiene nada que ver
con lo que siento.
Cada vez que grito
en mis costillas
se viene gestando silencio
la divina forma de las nubes
la otrora juventud, huyendo.
Como utilizar las armas
que me brinda la angustia
como no ver soledad
en la mejillas.