Sé el veneno que me empape,
Que de pan no me alimente,
Que el firmamento tienda los brazos
Celoso del calor que tú me ofertas.
Sé la razón frente a la locura,
La pasión contra la reserva,
Sé la luz que no se apaga,
El remedio para la amargura.
Sé el sentido de la existencia,
Que se esparce
desde esas palmas abiertas;
Que mi corazón se embargue,
sin empalago,
Con besos que desnudan
tu alma excelsa,
Elevándome hacia el Parnaso.
Que de pan no me alimente,
Que el firmamento tienda los brazos
Celoso del calor que tú me ofertas.
Sé la razón frente a la locura,
La pasión contra la reserva,
Sé la luz que no se apaga,
El remedio para la amargura.
Sé el sentido de la existencia,
Que se esparce
desde esas palmas abiertas;
Que mi corazón se embargue,
sin empalago,
Con besos que desnudan
tu alma excelsa,
Elevándome hacia el Parnaso.