carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Sea la luz,
sea el beso delótico!
sin el cual no hay verbo
ni un nivel arriba, vida esencial
en la cima ni vida
que vitalice en lo bajo.
Sea el portal para jaiut
otro labio / destino / ente del ser
que espera, que interpreta, que se abre.
Como un beso es la entrada a mi palabra.
El portal de mi poesía se hace de besos.
Como un beso la casa del lenguaje,
el poema, el comprehender,
la expresividad
de las declaratorias.
La interpretación circumvidente.
Como el suspiro fundante,
sea el susurro del enamorado
y el sexo de la primera vez,
coito donante que potencia
el acceso al misterio femenino / masculino
desde mi propia alma, como nivel superior
de mi energía y ascenso de la óntica semilla /
ontológico beso hasta el logro
del espacio abierto.
Y luego que ascienda aquel /
aquella que proyectó su luz.
La que ronda, el que sobrevuela:
los besantes.
Que no sean ellos / los vivientes / jaiot /
críos para el águila que puede destrozarlos.
Que no estén abandonados por el tzadik
que examina porque, después vendrán
las intuiciones discursivas,
el lenguaje amargo, el desgaste del beso.
La consciencia mundana. Los abismos.
De «Seth»
sea el beso delótico!
sin el cual no hay verbo
ni un nivel arriba, vida esencial
en la cima ni vida
que vitalice en lo bajo.
Sea el portal para jaiut
otro labio / destino / ente del ser
que espera, que interpreta, que se abre.
Como un beso es la entrada a mi palabra.
El portal de mi poesía se hace de besos.
Como un beso la casa del lenguaje,
el poema, el comprehender,
la expresividad
de las declaratorias.
La interpretación circumvidente.
Como el suspiro fundante,
sea el susurro del enamorado
y el sexo de la primera vez,
coito donante que potencia
el acceso al misterio femenino / masculino
desde mi propia alma, como nivel superior
de mi energía y ascenso de la óntica semilla /
ontológico beso hasta el logro
del espacio abierto.
Y luego que ascienda aquel /
aquella que proyectó su luz.
La que ronda, el que sobrevuela:
los besantes.
Que no sean ellos / los vivientes / jaiot /
críos para el águila que puede destrozarlos.
Que no estén abandonados por el tzadik
que examina porque, después vendrán
las intuiciones discursivas,
el lenguaje amargo, el desgaste del beso.
La consciencia mundana. Los abismos.
De «Seth»