Évano
Libre, sin dioses.
De los pasos queda el polvo
en la espalda de un camino
que nos lleva al camposanto
del silencioso infinito.
Del muerto despega el alma,
quizás al mayor abismo.
Si el futuro es sumar presente
con el pasado de una vida,
la mía es resto de amor y odio,
lo feliz y lo melancólico,
tu dividir de mi resta,
o mi camino de arena.
Andaré sediento y descalzo
desnudo, roto y decaído.
Rogaré al sol que se desplome
sobre mi esqueleto solitario.
Enterraré mi corazón de ayer
en el último paso vivo:
este espejismo de oasis
donde dejo estos versos.
Que el aire del pasado los arrastre
y borre letra a letra la poesía
de mi vida y lo que fui.
Quedarán tus lágrimas tardías
en la seca boca de mi arena abisal.
Coma la soledad mi carne,
roa el tiempo mi esqueleto
y recojan bajo el desierto
los vientos mis escritos,
y hágase el polvo la arena
de mi última casa de piedra.
Sea este el andar de mi espalda.
Seas tú el polvo de mi camino.
en la espalda de un camino
que nos lleva al camposanto
del silencioso infinito.
Del muerto despega el alma,
quizás al mayor abismo.
Si el futuro es sumar presente
con el pasado de una vida,
la mía es resto de amor y odio,
lo feliz y lo melancólico,
tu dividir de mi resta,
o mi camino de arena.
Andaré sediento y descalzo
desnudo, roto y decaído.
Rogaré al sol que se desplome
sobre mi esqueleto solitario.
Enterraré mi corazón de ayer
en el último paso vivo:
este espejismo de oasis
donde dejo estos versos.
Que el aire del pasado los arrastre
y borre letra a letra la poesía
de mi vida y lo que fui.
Quedarán tus lágrimas tardías
en la seca boca de mi arena abisal.
Coma la soledad mi carne,
roa el tiempo mi esqueleto
y recojan bajo el desierto
los vientos mis escritos,
y hágase el polvo la arena
de mi última casa de piedra.
Sea este el andar de mi espalda.
Seas tú el polvo de mi camino.