Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Encuentros VII
Rastros encontrados,
de momentos plenos,
bajo el crujir de huesos,
pendiente de arena,
Camafeo de oro,
que promete tu retrato,
con el fino sol,
resguardado en su tacto...
Milenios han pasado,
desde que fui amado,
siendo tú la elegida,
con alas de noche,
apetito sangriento...
Recorro tus mejillas,
con garras delirantes,
cuando el fuego arde,
y los cuerpos calcinan...
Es tu talle bien tomado,
para la sinfonía de gritos,
cargando tu figura,
entre huesos sin nombre...
Altar de cementerio,
que conduce a la guarida,
donde tu y yo seremos,
amantes depravados...
Blasfemos y sutiles,
con el rostro encendido en sangre,
con la muerte aún en el perfume,
que el sacrificio ha valido,
si tu humedad me espera....
Ardientes serán las caricias,
que quemen como el infierno,
cuando entre tus piernas firme,
como tu legítimo dueño...
¡Protestad y demonio!
¡Amo y adorado!
¡Esclavo servil de tu sexo!
que entre sangre te has saciado.
¡Toma ardiente el trono!
¡Y desgarra tus caderas!
mientras el suplicio inicia,
te envuelvo entre mis alas...
Desgarra mi cordura,
con la mirada fría,
con tu cuerpo en frenesí,
que antes del amanecer,
tu orgasmo te hará caer...
Cráneos de infelices,
que se quiebren bajo tus pies,
que tomaré a mi vampiresa,
como ella tomará a su demonio...
Entre lujuria y sangre,
entre perversas intenciones,
llegue el encuentro señalado,
como la perdición de los mortales...
Sello roto, como tu vestido,
promesas hechas,
como los gemidos que os arrebato,
que los símbolos fueron hechos,
en tu piel con mis uñas...
Hechizo oscuro,
entrega de fuego,
con cementerio como lecho,
con estandarte rojo...
Sea pues lo que sea...
L.V.
Rastros encontrados,
de momentos plenos,
bajo el crujir de huesos,
pendiente de arena,
Camafeo de oro,
que promete tu retrato,
con el fino sol,
resguardado en su tacto...
Milenios han pasado,
desde que fui amado,
siendo tú la elegida,
con alas de noche,
apetito sangriento...
Recorro tus mejillas,
con garras delirantes,
cuando el fuego arde,
y los cuerpos calcinan...
Es tu talle bien tomado,
para la sinfonía de gritos,
cargando tu figura,
entre huesos sin nombre...
Altar de cementerio,
que conduce a la guarida,
donde tu y yo seremos,
amantes depravados...
Blasfemos y sutiles,
con el rostro encendido en sangre,
con la muerte aún en el perfume,
que el sacrificio ha valido,
si tu humedad me espera....
Ardientes serán las caricias,
que quemen como el infierno,
cuando entre tus piernas firme,
como tu legítimo dueño...
¡Protestad y demonio!
¡Amo y adorado!
¡Esclavo servil de tu sexo!
que entre sangre te has saciado.
¡Toma ardiente el trono!
¡Y desgarra tus caderas!
mientras el suplicio inicia,
te envuelvo entre mis alas...
Desgarra mi cordura,
con la mirada fría,
con tu cuerpo en frenesí,
que antes del amanecer,
tu orgasmo te hará caer...
Cráneos de infelices,
que se quiebren bajo tus pies,
que tomaré a mi vampiresa,
como ella tomará a su demonio...
Entre lujuria y sangre,
entre perversas intenciones,
llegue el encuentro señalado,
como la perdición de los mortales...
Sello roto, como tu vestido,
promesas hechas,
como los gemidos que os arrebato,
que los símbolos fueron hechos,
en tu piel con mis uñas...
Hechizo oscuro,
entrega de fuego,
con cementerio como lecho,
con estandarte rojo...
Sea pues lo que sea...
L.V.
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