Sean rojas

Alberto Minés

Poeta fiel al portal


Empiezo en el soslayo del sol radiante

buscando muy de punto y aparte dos cosas:

el filo y la curvatura de tu aroma

entonces seguir el camino hasta tus poros

y penetrarte como veneno puro

hasta convertirte en mi carcel y mi casa,

envolverte toda hasta que tú me envuelvas

incendiarte para fundirme en tu existencia

para cuando el frío nos aseche muera

y las rosas blancas por amor sean rojas.



 
Alberto Minés;337747 dijo:
Empiezo en el soslayo del sol radiante

buscando muy de punto y aparte dos cosas:

el filo y la curvatura de tu aroma

entonces seguir el camino hasta tus poros

y penetrarte como veneno puro

hasta convertirte en mi carcel y mi casa,

envolverte toda hasta que tú me envuelvas

incendiarte para fundirme en tu existencia

para cuando el frío nos aseche muera

y las rosas blancas por amor sean rojas.




BEllo: Me encantó simplemente, como todos tus poemas cuando los leo, tienes un magnifica pluma. Un beso*Coral*
 
hay una vida entera, entre cada letra y letra.
siento como forma un respiro, cada renglón, que gira
desenmascarando esa estela tuya tan mística.
y eres simple Alberto, formulas con poco, con los pasos
con el hambre, con la vida...simple maravilla de existencia.

y a la consecuencia, me fascinas, me atrapas, con cada verso, estrofa sentimiento. o mera letra. Jamás dejaré de estar agradecida, por ese suspiro que levantas, por esa fuerza que regresa la fé, a donde pertenece.

Gracias Alberto Mines...como siempre...el placer es mío.
 
hay una vida entera, entre cada letra y letra.
siento como forma un respiro, cada renglón, que gira
desenmascarando esa estela tuya tan mística.
y eres simple Alberto, formulas con poco, con los pasos
con el hambre, con la vida...simple maravilla de existencia.

y a la consecuencia, me fascinas, me atrapas, con cada verso, estrofa sentimiento. o mera letra. Jamás dejaré de estar agradecida, por ese suspiro que levantas, por esa fuerza que regresa la fé, a donde pertenece.

Gracias Alberto Mines...como siempre...el placer es mío.

Me halagas demasiado, creo yo, pero te acepto pues me dejas contento. Y con respecto a la fuerza que regresa la fe, pues ojala (aunque nos engañemos) que esa fuerza sea la del corazón.

Saludos y un gran abrazo.

A.M.
 

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