En nuestra alcoba jirones de amor aún suspendidos,
del techo secretos nocturnos se balancean sin rumbo y perdidos,
silencios cómplices entre sabanas ocultos y bien escondidos,
y cenizas aún calientes de besos fieramente encendidos.
Y la alcoba está oscura y vacía,
está sola, callada y fría,
ya nadie me recrimina fechorías,
ni me es cómplice con alevosía.
En ella busqué el calor en invierno,
el consuelo de las llamas del infierno,
allí hallé la comprensión de un corazón tierno.
¡Alcoba que bonita palabra!
del techo secretos nocturnos se balancean sin rumbo y perdidos,
silencios cómplices entre sabanas ocultos y bien escondidos,
y cenizas aún calientes de besos fieramente encendidos.
Y la alcoba está oscura y vacía,
está sola, callada y fría,
ya nadie me recrimina fechorías,
ni me es cómplice con alevosía.
En ella busqué el calor en invierno,
el consuelo de las llamas del infierno,
allí hallé la comprensión de un corazón tierno.
¡Alcoba que bonita palabra!