tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La expresión de las distintas caras, grafíca pensamientos y miradas.
Existe una ausencia gestual, que se ajusta a un movimiento límpido; que en determinado punto exacto, cosecha imágenes recordativas, causando un efecto abstracto e inexpresivo.
Su fisonomía habla sin gesticular, un minuto más y podré, disfrutar del silencio de sus caras.
Miradas opuestas, parecen proyectarse, envían simultáneamente, mensajes en red desde sus mentes; provocando un cerrojo inviolable, un circuito cerrado, intermental, capaz de resolver diferentes cuestiones problemáticas; en segundos.
La capacidad cerebral estará a prueba, una vez más.
Rostros únicos en seres confusos, ideas flotando en el smog, de la ciudad oscurecente.
Intento interpretarlos, intercambiando interrogantes, imaginando posibilidades.
Buscando el significado de la saciedad, en la calma.
La soledad de sus rostros, denota cierto semblante gélido.
Que traspasa impulsos inducidos, concibiendo un costado espectral autista, frío, capaz de precipitar los tiempos, en la afonía de las sombras, en el refugio de las cosas simples.
El reflejo del sol, les da un efecto de humanoides, esperando la orden para marchar hacia un sitio en común.
El réflex de mi visor óptico, procesa el cuadro y desvía la posición y el sentido de la escena, activando una paralaje fantástica que satiriza la imagen, disparando una secuencia zúrrela.
Existe una ausencia gestual, que se ajusta a un movimiento límpido; que en determinado punto exacto, cosecha imágenes recordativas, causando un efecto abstracto e inexpresivo.
Su fisonomía habla sin gesticular, un minuto más y podré, disfrutar del silencio de sus caras.
Miradas opuestas, parecen proyectarse, envían simultáneamente, mensajes en red desde sus mentes; provocando un cerrojo inviolable, un circuito cerrado, intermental, capaz de resolver diferentes cuestiones problemáticas; en segundos.
La capacidad cerebral estará a prueba, una vez más.
Rostros únicos en seres confusos, ideas flotando en el smog, de la ciudad oscurecente.
Intento interpretarlos, intercambiando interrogantes, imaginando posibilidades.
Buscando el significado de la saciedad, en la calma.
La soledad de sus rostros, denota cierto semblante gélido.
Que traspasa impulsos inducidos, concibiendo un costado espectral autista, frío, capaz de precipitar los tiempos, en la afonía de las sombras, en el refugio de las cosas simples.
El reflejo del sol, les da un efecto de humanoides, esperando la orden para marchar hacia un sitio en común.
El réflex de mi visor óptico, procesa el cuadro y desvía la posición y el sentido de la escena, activando una paralaje fantástica que satiriza la imagen, disparando una secuencia zúrrela.