pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Febriles deseos
abordan la piel
encendiendo rincones dormidos,
sutil viento se cuela
entre las sábanas
que resguardan la desnudez
y entre suspiros piratas
susurro tu nombre...
Palpitante hambre
en cada poro
con descaro tu presencia solicita,
erguidos los sueños
anhelan en tu boca
ser coronados,
cálida fuente de sediento fuego,
mis curvas aspiran
a ser camino
de tus caricias peregrinas...
Añoro en la piel tus caricias limpias
que leales no guardan malicia,
recorre una vez más las sendas
que con privilegio te ofrecieron,
y por descuido se quedó sin dueño...
Se tú, amo, señor y dueño
de aquel reino
que hoy por ti, es soberano,
dale a beber de tu mano
la pasión eterna que purifica
en el cielo de la entrega
sincera y eterna...
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